Diálogo con Valeria Puga Álvarez, analista política ecuatoriana.

“EL CORREÍSMO ES LA VERDADERA OPOSICIÓN A LENIN MORENO”

Por Miguela Varela

@miguelavarela87

Desde la asunción de Lenin Moreno, la política ecuatoriana se ha plagado de incertidumbre. El nuevo gobierno no puede identificarse ya con el correísmo ni con la derecha histórica, sino como un híbrido nacido de las entrañas de Alianza País (AP) que viró hacia una postura conservadora y de distanciamiento de Rafael Correa. Revista PPV dialogó con Valeria Puga Álvarez, analista política ecuatoriana, quien nos ayuda a comprender los cambios de escenario y la novedosa rivalidad entre el actual y el ex Presidente.

¿Cuál es el origen de la tensión entre el Presidente Moreno y Rafael Correa?

Es muy difícil señalar con precisión el origen de la tensión entre el Presidente Moreno y Rafael Correa. Por un lado, hay una tesis mas de tipo personal, si se quiere, que la señaló hace un par de meses Ricardo Patiño, según la cual, ciertas declaraciones de Correa habrían resentido a Lenin Moreno, y de ahí su reacción desproporcionada en contra del ex presidente. Demás está decir que, siendo ahora Lenin Moreno Presidente de la República, no es el momento para tomar revancha con ningún actor político. Es totalmente desubicado por su parte si utiliza el cargo para tomar venganza por ciertas declaraciones que Correa pudo haber dicho. Luego, hay una cuestión mucho más pública y más visible que fue el momento en que Lenin Moreno dijo que “la mesa no estaba servida”, cuando hacía referencia a las cuentas públicas. Acto seguido, Rafael Correa le contestó y lo cruzó a través de un Tweet. Creo que ese fue el origen, al menos público, de las diferencias y la tensión entre ambos. Y creo que luego de eso ya no hubo vuelta de página, es decir, un momento de recomposición de las relaciones.

Entonces, ¿las diferencias no eran preexistentes a la asunción de Moreno?

Eran preexistentes, pero se trataba de diferencias más de estilo. Ingenuamente, eso se pensaba: se veía a Lenin como una persona más conciliadora y menos beligerante que Correa, cuyo carácter es mucho más fuerte ya que fue él quien tuvo que enfrentar el conflicto político durante esta década. Por otro lado, Lenin Moreno siempre se movió con bastantes ambigüedades y silencios, nunca fue un actor que salió a dar declaraciones en momentos críticos como el 30S o durante los repertorios de protestas de 2015 en contra de las leyes de plusvalía y de herencias. Es decir, era un actor que prefería mantener su distancia y no quemarse. Sin embargo, nunca mostró un signo claro de deslealtad. Incluso, en el 30S se supo que ciertos actores le susurraron al oído a Lenin Moreno la posibilidad de hacerse con la Presidencia de la República, donde reiteró su lealtad al proyecto político y a Correa. Por eso, sorprendió a todos el momento en que inició su viraje hacia la derecha y su pacto con la vieja partidocracia. Entonces, diría que las diferencias eran preexistentes pero tampoco nunca fue un actor ideológico con principios claros y siempre muy difícil de interpretar.

¿No había un candidato de mayor confianza de Correa?

Creo que Jorge Glas era el candidato. Lamentablemente, cuando estuvo en el ejercicio de la vicepresidencia durante el segundo mandato de Correa, los medios de comunicación comenzaron una campaña descarnada en contra de su figura porque eran conscientes de que Glas podía ser el candidato sucesor. Lamentablemente, gracias a esto, su popularidad se vio muy minada, dejándolo casi sin chances de ganar la presidencia. Por tanto, se vio con más esperanza a Lenin Moreno, incluso muchos pensaron que podía ser beneficioso debido a sus características conciliadoras luego de una época vertiginosa y de cambios que se había vivido con Rafael Correa. Tal vez se veía como una pausa, como una coma en este proceso, un cambio de estilo, un cambio con continuidades. No obstante, los resultados están a la vista…

Haciendo un análisis político un poco más profundo, el hecho de que un gobernante llegue al poder sobre la base de un partido popular y que luego realice un giro a la derecha, ¿debilita la construcción política verdaderamente popular?

Sin duda alguna, esto va a debilitar muchísimo la credibilidad, no solamente del movimiento, sino de la política en general. El Ecuador, básicamente desde los años 90, ha registrado una creciente tendencia a la desafección política. E históricamente no ha sido tampoco un país de partidos políticos fuertes, pero en los últimos años puede decirse que AP sí se consolidó como la fuerza política más importante y la única de carácter nacional. Entonces, sin duda es una decepción, tanto para la gente que ha militado como para la población en general.

¿Y cómo se reconstruye la confianza del pueblo ante estos hechos?

Reconstruir organización social y política desde aquí va a tomar muchísimo tiempo para recuperar la confianza de la gente en una nueva propuesta. En ese sentido, creo que la presencia de Rafael Correa será determinante por la altísima credibilidad y simpatía que tiene, a pesar de toda la campaña mediática que existe en su contra. Pero será un pilar fundamental para recuperar la confianza y la esperanza. Hay que recordar que el voto duro del correísmo registra alrededor de un 30% , lo que muestra el trabajo que se ha realizado. Será una construcción difícil, pero no se partirá de cero a pesar de la traición y de la cosas penosas que hemos vistos en estos días.

¿Cuál es la situación actual de AP en el marco de estas tensiones?

Claramente, en este momento AP se halla dividida dentro del bloque oficialista en la Asamblea Nacional. Por un lado, se encuentran quienes están votando a favor de Lenin Moreno y sus propuestas. Luego están quienes continúan en la resistencia más leal a Rafael Correa. Esta ruptura al interior del bloque se evidenció hace tres o cuatro meses. Luego de una Convención dentro del Movimiento País se dijo que Gabriela Rivadeneira, quien es actualmente la Secretaria Ejecutiva del Movimiento, junto con Ricardo Patiño, no tenían la autoridad para destituir a Lenin Moreno. Entonces, se ha dado este fenómeno extraño de ver dos dirigencias en un solo movimiento. Ahora la disputa se va a dirimir a nivel legal, y se tendrá que esperar al fallo. Se realizó una Convención Nacional con Correa presente en la cual se reiteró que Lenin Moreno debería ser expulsado de AP.

(Al cierre de esta entrevista Rafael Correa seguía siendo miembro de AP. Días después, el martes 16 de enero se conoció su desafiliación luego de que el Tribunal Contencioso Electoral resolviera que el partido político seguiría en manos de Lenin Moreno. Inmediatamente, el ex Presidente anunció la creación de un nuevo espacio político: Partido Revolución Ciudadana).

¿Qué rol juega la oposición a Moreno en este escenario de conflicto al interior de AP?

La oposición histórica ha jugado un rol bastante ambiguo de apoyo a Moreno, pero no hay duda que a la larga o a la corta, esa derecha histórica del Ecuador va a pedirle cuentas de los apoyos que está otorgando ahora. En estos momentos, ellos están apoyando decididamente el SÍ en la consulta popular, están haciendo una campaña activa y comprometida. Esta consulta está siendo un parteaguas de dos posicionamientos políticos muy claros. La oposición a Lenin Moreno, no está siendo lo que era cuando gobernaba Correa. Ahora es el correísmo el que está fungiendo como una verdadero proyecto político diferente al de Lenin Moreno, es la verdadera oposición.

¿Cómo analiza el caso de Jorge Glas? ¿Cómo una operación política en manos de la oposición? ¿Es una instancia previa a una posible detención de Correa?

El caso de Glas es bastante delicado, yo diría que no hay una posición uniforme al interior de AP. Ahí hay bastante división ya que no hay una defensa clara ni visible por a liberación de Glas. Sin duda, creo que su enjuiciamiento es la antesala a un posible juicio en contra de Rafael Correa. Se trata de una nueva formula para desestabilizar gobiernos y borrar a esas fuerzas políticas del mapa, para neutralizar a la izquierda de América Latina. Este es el nuevo modus operandi llamado Lawfare, es decir, tratar de judicializar la política con la ayuda estratégica de los medios de comunicación. Creo que lo complejo de este caso, es que no existe una defensa unificada alrededor de las bases de AP. No hay una convicción homogénea de su inocencia. Sin embargo, no existen pruebas en su contra. Todo el proceso ha sido de una manera absolutamente viciada, no se cumplieron con ciertos plazos, con ciertos recursos judiciales, lo cual evidencia la debilidad del proceso, su politización y el sesgo absoluto en contra del vicepresidente. Glas hace más de cuatro años que es un blanco político, ya que ha tenido un rol decisivo en la estabilización económica del país y en la reconstrucción después del terremoto del 16 de abril. Es decir, asumió un rol protagónico tanto técnico como político. Por eso, no debe asombrarnos la embestida de la oposición. No existen en estos momentos esperanzas sobre su liberación. Es importante saber que su detención se está utilizando con fines propagandísticos para disuadir a cierta plana mayor, que estuvo reunida con Correa, pero también como una herramienta aleccionadora. En este caso, cabe recordar que el detonante para que Glas fuera judicializado fue cuando él denunció varios atropellos del gobierno de Moreno. Sin duda, este proceso debilita a la Revolución Ciudadana y a la confianza en las Instituciones, que con tanto trabajo se intentaron consolidar en estos últimos diez años.

El Referéndum propuesto por el Gobierno plantea eliminar la posibilidad de la reelección indefinida, entre otras cuestiones. ¿Cómo evalúa esta propuesta?

La consulta popular siempre ha sido un instrumento legitimo de cambio, de consulta al pueblo. Sin duda alguna, durante el gobierno de Correa se utilizó en muchas ocasiones para destrabar varios temas políticos y técnicos que suponían de un interés importante para la Nación. Ahora, la consulta popular que ha propuesto Lenin Moreno de las 7 preguntas, la referida a la postulación indefinida es la más importante. El resto, en mayor o menor grado, son preguntas de relleno.

¿Cuál cree que será el resultado?

Las últimas encuestas dan como ganador al SI. En caso de triunfar el SI, se prohibiría una futura candidatura de Rafael Correa, que básicamente es el propósito político que tanto Moreno como la oposición desean. En este momento, hay una sola voz que hace campaña por el SI entre el gobierno y la “oposición”, es una posición unificada. Incluso, varios elementos críticos del gobierno han sido despedidos del diario El Telégrafo que es, o mejor dicho que era, el diario público y que de alguna manera podría ser un contrapeso ante la narrativa de los medios de comunicación privados.

En caso de triunfar el SI, ¿cree que AP cuenta con un candidato o candidata del correísmo?

En ese caso, creo que AP debería que barajar la posibilidad de otro candidato. Hay varios cuadros que han sido importantes como Ricardo Patiño o Gabriela Rivadeneira, pero todavía no existe una figura que pueda liderar este proceso. Claramente, Correa sigue teniendo un gran apoyo en la población, pero la tendencia del NO está creciendo. Estamos hablando también de un fenómeno claro de mayorías móviles, es decir, que hay un grupo de la población, entre un 20% y un 30%, que todavía no tiene definida su posición. Sin embargo, hay muchos sectores que han criticado la consulta, es decir, no es una consulta que tenga apoyo en la diversidad, sino claramente de la derecha y de Lenin Moreno, sus dos grandes autores. Pero todo puede cambiar en los días previos ya que Ecuador tiene una política muy episódica, muy volátil. Y la consulta popular encarna ese carácter.

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