Los Estados y las derechas, la represión, el asesinato y la creación del enemigo interno:

LA ESTRATEGIA PARA QUEDARSE CON
LOS RECURSOS NATURALES Y LA TIERRA

Por María Quintero

La guerra librada por las corporaciones económicas mundiales – representadas por las derechas de la región- para quedarse con las tierras y los recursos naturales asesinó a otra persona en Argentina. Luego de la desaparición seguida de muerte por ahogamiento de Santiago Maldonado en un operativo represivo de la gendarmería, las fuerzas de seguridad lideradas por Patricia Bullrich no solo no han cesado sino que ha recrudecido la persecución de los defensorxs de las tierras y los recursos naturales y de los y las mapuches.

La semana pasada, un desmedido operativo de las fuerzas federales en la comunidad de la Lof lafken winkul mapu detuvo y apresó a menores de edad. En ese mismo operativo, días después, las Fuerza Federales asesinaron a Rafael Nahuel de 22 años, un joven que se formaba en un taller de oficios para jóvenes desescolarizados.

Una muerte más que se suma a las tantísimas otras en el resto de Latinoamérica ( http://bit.ly/2hsOkp4http://bit.ly/2Bhwa0U) .

La vulneración de los derechos humanos

Los derechos sobre las tierras ancestrales de los pueblos originarios se traducen en el derecho humano a la supervivencia de las comunidades: trabajar la tierra para obtener el sustento.  Por su parte, las corporaciones económicas  también buscan su “sustento” mediante la extracción de los recursos naturales. Sin embargo, de esta falacia comparativa solo se sale a través de la mirada del respeto a los derechos humanos y de todos los derechos de las personas que habitan en los países. En este sentido, en Argentina, el derecho a la tierra de la comunidad originaria está amparado en la  Ley 26.160 – prorrogada hace unos días a través del DNU 950/2017- que suspende por cuatro años los desalojos en tierras habitadas por Pueblos Originarios.

De las dos partes, los únicos que padecen la violación de estos derechos en esta disputa son los pueblos originarios y nunca lxs dueñxs de las corporaciones económicas.

Dice un informe de Oxfam de 2016 que: “La desaceleración económica que vive la región no ha servido para que los gobiernos adopten estrategias de desarrollo sostenibles, por el contrario siguen yendo en la vía incorrecta, promoviendo proyectos extractivistas de forma desenfrenada. Esto ha llevado a que grupos de poder se apropien de la institucionalidad estatal, limitando el cumplimiento las obligaciones de los gobiernos en materia de respetar, proteger y promover los derechos humanos”.

Sin embargo, por qué algo que parece tan claro y repudiable parece no tener eco en la mayoría de las sociedades en la región en general, y en la Argentina en particular…

El terrorismo comunicacional

Los medios de comunicación hegemónicos en complicidad con los Estados agitan la intolerancia de la sociedad contra todo tipo de militancia, sea política y sindical, de los defensores de la tierra y de los recursos naturales o de los derechos humanos.
En el caso particular de Argentina, desde la asunción de Mauricio Macri al gobierno, frases como “terminar con el curro de los derechos humanos”, “las mafias de los sindicatos”, “la grasa militante” han llenado páginas de diarios y el éter de la radio y la televisión en extensos editoriales que justifican la persecución de quienes representan esos sectores.
Desde la centralidad de los medios hegemónicos se los ha llamado extremistas primero y terroristas después. Se han montado escenas de manifestantes encapuchados para horadar masivas manifestaciones populares y justificar la represión de la policía.

Página a página y palabra a palabra han construido, durante estos 2 años y medio de gobierno, al enemigo interno al que hay que estigmatizar y aislar para luego liquidar.
Así fue que, este fin de semana, vimos en los diarios la remake de “La Crisis causó dos nuevas muertes” en los titulares de los diarios.
En nombre de la defensa de la democracia y ahora del territorio argentino han perseguido, detenido, censurado, encarcelado sin juicio previo y hasta asesinado personas. Y la estrategia de la búsqueda de consenso de este relato ha ido socavando en el imaginario colectivo de  una sociedad que parece haber olvidado las tragedias del país, y que encuentra en esta construcción del relato hegemónico la justificación de la violencia ejercida por el Estado. Todo aquel que esté en contra de gobierno nacional es extremista K o terrorista, o ambas cosas, y no importa si es de otra extracción política o mapuche. La cosificación del otro ha deshumanizado al opositor a tal grado que hasta le ha quitado la categoría de persona con derechos. Incluso hasta el más básico como lo es el derecho a la vida.

Y es este mismo relato el que traduce Patricia Bullrich en su comunicado sobre lo ocurrido en el sur de la Argentina…

La estigmatización desde el Estado

Aquí repasamos, algunas de las frases más paradigmáticas del relato Bullrich – en el que dice que las Fuerzas Federales hicieron el mega operativo porque los mapuche son parte de la organización RAM y en el que, además, asegura que la actuación de las fuerzas fue la correcta-:

-Recabar información e identificar a las personas prófugas luego del desalojo realizado el día jueves sobre los terrenos tomados por el RAM.

-Miembros de Prefectura que quedaron en el lugar escucharon gritos de guerra.
-El grupo comenzó una agresión contra los Albatros con piedras, boleadoras y lanzas.
-Se escucharon gritos por parte del grupo de encapuchados, que decían “los vamos a matar”.
-Los efectivos escucharon fuertes estampidos en dirección a su posición y observaron a dos o más personas portando armas de fuego.
-Utilizando movimientos tácticos militares y adoptando una formación de emboscada envolvente sobre los cuatro efectivos, lo que demostraba la preparación militarizada del grupo.

-Los efectivos comenzaron a replegarse hacia abajo, cubriéndose con disparos de fuego intimidatorios… luego se tomó conocimiento de los heridos y de un muerto.

-El Ministerio de Seguridad, a través de la Prefectura Naval, bajo las órdenes operativas de la Secretaría de Seguridad de la Nación, lamenta lo sucedido pero considera que, en esta oportunidad, no se trató de un grupo de protesta o de reivindicación sino de una metodología de violencia armada, inadmisible con la democracia y el Estado de Derecho.

En conferencia de prensa, además, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, aseguró: “Nosotros le damos a la versión de la prefectura el carácter de verdad”. Frase que confiesa, sin ningún prurito, que no importa si es verdad o mentira la versión de las Fuerzas de Seguridad. Porque este relato siempre estará por encima de las personas, de las víctimas de la represión, de lxs testigos de asesinatos.

Es claro que el interés del gobierno argentino, y el de todas las derechas latinoamericanas, es apropiarse de los Recursos naturales y de la tierra de una vez por todas y para siempre y a costa de lo que sea. Porque los intereses de estos gobiernos no son los del pueblo sino los de una minoría mundial dueña de los recursos económicos. Nos queda saber qué tanto de la memoria estamos dispuestos a recuperar como sociedad para poder pensar en futuro y para ejercer una lectura crítica ante el bombardeo del discurso hegemónico.

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