BORRAR LA JUSTICIA SOCIAL, ERRADICAR LA EDUCACIÓN POPULAR

Por Ludmila Centurión Girola

Las intenciones de este gobierno pre-peronista han mostrado el claro objetivo de destruir este sistema educativo paradigmático. El puntapié inicial fue el Operativo Aprender, luego el Plan Maestro, el Plan Enseñar, los recortes en el presupuesto ministerial y en los planes de formación docente. Además de la secuencia de casos de amedrentamiento a centros educativos, la demonización de la lucha de los y las trabajadores de la educación, ahora vienen por el cierre de centros educativos populares. Denominados como centro no formales.
La educación no formal fue contemplada desde la década del 80 y paulatinamente institucionalizada hasta la actualidad. Su objetivo primordial es la inclusión y la igualdad de oportunidades. Es por eso que en el año 2012 la Legislatura Porteña de la Ciudad de Buenos Aires dio por aprobada la Ley de Educación No Formal (4399/12) que garantiza los derechos de sus trabajadorxs y de aquellxs ciudadanxs que participan de este proyecto educativo.

A pesar de ello, esta ley aún no ha sido reglamentada, sometiendo a toda la comunidad educativa a cambios estructurales desmedidos que hoy toman protagonismo porque: por decisión del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires se procedió a recortar la oferta educativa en el campo de la educación no formal y como consecuencia de esto serán afectados centenares de talleres. Esto quiere decir que más de 7.000 personas quedarán sin un espacio de intercambio, construcción, contención y de gran importancia en sus vidas. Esta medida intenta retroceder en décadas de planeamiento educativo constructivista.
Si bien esta medida es llevada a cabo por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires hay algo que a este Gobierno Nacional no le podemos negar: la sinergia. La unidad de criterios y acción sobre métodos para erradicar cualquier vestigio de justicia social en la Patria es tan evidente, que ahora van por lo lugares donde crece la Patria misma.
Actualmente, el sistema educativo argentino se va retirando del planeamiento en torno a una práctica emancipadora para acercarse nuevamente al sistema represivo reproductor del orden social y del aparato ideológico del estado moderno. Por lo tanto, con el gobierno neoliberal que nuestra sociedad sufre ¿es hoy la escuela formal un espacio para la liberación de los pueblos? No, eso nos deja en una realidad oscura. Es muy difícil pensar en construir igualdad en un sistema que está pensado para excluir. Ante esta realidad, los talleres no formales funcionan como ápice de esperanza, ya que son el andamio para construir una sociedad más justa, estos se ubican en una posición conciliadora al no pensarse como una expresión abolicionista ante el sistema educativo formal. Si no que se propone una tarea mancomunada, dar lugar a la formación de una generación heterogénea de ciudadanxs críticos capaces de solucionar problemáticas futuras de carácter político, económico, social y cultural acorde a lo que este país y una democracia sana necesita. Donde los sujetxs y sus prácticas sociales sienten las bases para una nueva construcción de la verdad de los pueblos. Entonces, si las escuelas enmarcadas en la formalidad del sistema que, durante mucho tiempo, solo tuvo intenciones de legitimar la opresión como institución del aparato ideológico represivo vuelve a abogar por excluir a lxs ya excluidxs.
Queda reflexionar que en detrimento de las políticas de gobierno nacional, hoy queda luchar por las trincheras de la Patria sublevada para fortalecer al campo nacional multicultural.
Este martes 28 de noviembre a las 11 horas se llevará a cabo una clase pública frente al Ministerio de Educación, Paseo Colón 255. Bajo la consigna “¡Defendamos la Escuela Pública!”.
¡Vayamos todxs! Defendámosla juntxs.

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