Deuda externa y créditos UVA:

LA BOMBA QUE PONE EN RIESGO A LOS NUEVOS DUEÑOS

Por Ignacio Vila – CEPA (Centro de Economía Política Argentina) – 

Los créditos hipotecarios tomados por miles de familias argentinas bajo la modalidad UVA se muestran hoy como un logro de la gestión de gobierno, sin embargo se trata de un tema que puede llegar a ser realmente crítico en los próximos años. La estrategia comunicacional de Cambiemos para buscar opacar a los críticos del sistema crediticio ha sido acusarlos de kirchneristas que buscan poner palos en el camino. Hay que aceptar que han logrado convencer a un importante sector de la población. En ese marco se ha convertido en una tarea difícil poder comunicar, con cierto grado de éxito, las críticas sobre la actual política económica.

El principal punto a tener en cuenta a la hora de criticar a los “Créditos UVA” es el hecho de que tanto los intereses como el capital se actualizan por inflación. Todos los beneficiarios del crédito tienen en claro cuánto dinero pidieron, pero no hay manera de saber cuánto deberán devolver. Tradicionalmente, si uno pide prestado $100, deberá devolver esos $100 más los intereses que cobre el prestatario, que se fijarán de acuerdo a diferentes factores y se irán ajustando por inflación de manera periódica. Los intereses, hasta ahí tienen una explicación razonable: el que presta dinero busca obtener una ganancia por haberlo prestado. Cuando el capital también está sujeto al rumbo de la inflación, la situación se presenta impredecible. Sobre todo en un país como el nuestro, que desde la década del 50 tiene altos niveles inflacionarios.

Esta semana se viralizó un análisis realizado por el “antikirchnerista” Analista Financiero Christian Buteler, quien demostró que aquellos que tomaron un crédito hipotecario bajo el sistema UVA en marzo de 2016 -fecha que comenzó la oferta de los mismos- al día de hoy deben más dinero del que pidieron. Buteler realizó cálculos de cómo evolucionó el capital adeudado por una persona que haya tomado uno de estos préstamos por un millón de pesos en marzo de 2016. Habiendo pagado cada una de sus cuotas, la persona tendría una deuda actual de $1.402.641.

El gobierno confía en ser capaz de bajar los niveles de inflación actuales y que esta situación logre estabilizar la deuda de quienes hayan tomado, o estén por tomar, los créditos hipotecarios. Pero el análisis objetivo de las variables económicas actuales no genera una gran expectativa sobre la perspectiva inflacionaria nacional. Históricamente, en Argentina las devaluaciones han tenido fuerte impacto sobre el nivel general de precios, y las tasas devaluatorias han tenido un efecto rebote del mismo nivel en los precios de los bienes y servicios nacionales. Es decir, ante una devaluación del 30%, por ejemplo, los precios suelen aumentar en niveles similares. A veces un poco más y a veces menos.

¿Y cómo fija actualmente nuestro país el valor de la moneda nacional frente al dólar? De acuerdo a la cantidad de divisas y pesos que se encuentran en el sistema financiero nacional. A mayor cantidad de dólares mayor será el valor del peso y viceversa. La infantil y clásica explicación de esta situación suele realizarse mediante ejemplos. En la temporada de la cosecha del tomate, el tomate es más barato, debido a que hay mucha oferta. Con el dólar sería igual.

En fin, el actual valor del tipo de cambio está formado bajo esta lógica. Por este motivo el valor del tipo de cambio luego de la devaluación inicial realizada por el otrora Ministro de Economía Alfonso Prat Gay se ha movido mucho menos que la inflación. El aumento de los niveles de las reservas del Banco Central de la República Argentina por encima de la cantidad de pesos que circulan en nuestra economía es la explicación del actual tipo de cambio. ¿Pero de dónde salen esos dólares que engordan las arcas del Banco Central y “planchan” el tipo de cambio? ¿Cómo puede ser que ante el aumento del déficit comercial y el tremendo nivel de fuga de capitales, las reservas aumenten? La respuesta a las dos preguntas se llama deuda externa.

El cuadro que mostramos nos permite predecir que las necesidades de divisas serán cada vez mayores y que, en algún momento, los que hoy nos prestan dinero nos dejarán de prestar. Cuando llegue ese momento pasará lo que pasó decenas de veces en la historia de nuestro país: los actores económicos dolarizarán sus activos. Dicho de otra manera, comprarán dólares. Y el ratio entre cantidad de dólares y cantidad de pesos comenzará a darse vuelta. El tipo de cambio seguirá ese giro del “mercado” y se provocará una devaluación que, ojalá sea del menor nivel posible. En ese punto, nadie sabe cuál será el valor de la deuda de los tomadores de créditos UVA. Nadie más que quien escribe desea estar equivocado. Pero lamentablemente, parece la crónica de una muerte anunciada.

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