ALEMANIA: LA EXTREMA DERECHA TOCA LA PUERTA DEL CONGRESO

Por Miguela Varela

Luego de las elecciones de este domingo, el Congreso alemán renovó su conformación. La Unión Cristianodemócrata de la Canciller Merkel logró el 33,1% de los votos, mientras que la socialdemocracia quedó por detrás con un 20,5%, su peor resultado desde 1949. Si bien estos números le permiten a Merkel continuar en el gobierno, éste se muestra debilitado con una pérdida de casi 8 puntos con respecto a la última elección, y con un “pequeño” detalle: el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) se constituyó en la tercera fuerza nacional ocupando, por primera vez, escaños en el Bundestag.
El escenario es complejo para Merkel, ya que a partir de ahora el Parlamento quedará fragmentado entre seis partidos. Además, la presencia de la AfD puede generar un endurecimiento del discurso oficial para calmar las ansiedades de los seguidores de AfD y poder debilitarlo.
La llegada de la extrema derecha al parlamento por primera vez desde 1945 es un fantasma que marca la nueva era política de Alemania en el siglo XXI. Si bien se trata de un partido de reciente creación, desde su lanzamiento ha cosechado un sólido apoyo social bajo un discurso euroescéptico, antiinmigración e islamófobo. En 2013 alcanzó un 4,7% de los votos, lo que le impidió ingresar al poder legislativo. Sin embargo, hoy sí puede hacerlo debido a que cosechó un 12,9% de los votos. Esto significa que AfD contará con aproximadamente 90 escaños en el Bundestag.
El temor que provoca el ascenso de esta fuerza política es reforzado por las declaraciones de uno de sus referentes, Alexander Gauland, quién sostuvo: “Vamos a recuperar nuestro país y nuestro pueblo, que se vayan preparando”. Además, Alice Weidel, también miembro de la AfD declaró que pretenden formar parte de la comisión de investigación del Parlamento contra Angela Merkel sobre la autorización al ingreso de un millón de refugiados desde el año 2015.
Si bien es cierto que no es el único país europeo que vio surgir movimientos de extrema derecha en los últimos años, la historia reciente de Alemania transforma a la AfD en un fantasma difícil de disipar, ya que sus características son puramente identitarias. Es decir, su núcleo discursivo se basa en una crítica a la política de recepción de los migrantes y en la islamofobia. Estamos frente una crisis de representatividad política en toda Europa donde las sociedades ya no encuentran en los partidos de centro, respuestas a las políticas neoliberales.

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