APARECIÓ FERNANDA CHACÓN

Por Sol Santalucia

En las últimas horas, el Ministerio Público Fiscal informó que la joven desaparecida desde el pasado 21 de julio: “Se constituyó en la sede policial donde se constató su identidad, se le recibió declaración testimonial y se verificó estado de salud. La nombrada confirmó que se había ausentado de su domicilio por su propia voluntad y que se encontraba bien”.  Ésta es la única versión oficial que dio fin a la incógnita ¿Dónde está Fernanda?

Había sido vista por última vez en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, subiendo a un colectivo de la línea 146, cerca de las 14hs, con destino al barrio porteño de Devoto. Sus compañerxs y familiares comenzaron una búsqueda vía redes sociales para dar con personas que tengan datos sobre ella y para viralizar su imagen. Pero la denuncia ya la había realizado su madre, el pasado domingo 23 de julio en la Comisaría 29 de la Ciudad, por “averiguación de paradero” con intervención del Juzgado 5 de CABA.

En declaraciones, su amiga Carolina Abregu decía: “Nosotras tomamos conocimiento de su desaparición el lunes porque su mamá se comunicó con nosotras, y recién a última hora la madre dio autorización para que esto se empiece a difundir. A veces solemos tener algunas crisis, sobre todo en el caso de Fernanda que es sobreviviente de violencia de género, donde un par de días nos desconectamos; así que no nos pareció rara la situación, pero después analizando un montón de cuestiones nos empezó a llamar la atención”.

Fernanda Chacón es presidenta de la Asamblea Permanente Contra la Violencia de Género y ex militante de Furia Feminista, acompaña la causa de Araceli Fulles, tiene tres hijos y fue víctima de violencia de género. Había recibido múltiples agresiones por parte de su ex marido desde 2012 y tras una incesante lucha logró que en 2014 quedara imputado y en prisión por nueve delitos. Pero burlando a la justicia argentina, hecho demasiado accesible, el hombre la seguía amenazando desde la cárcel.

La primera vez que su ex marido, Daniel Castro, la amenazó fue una mañana de febrero de 2012 cuando tras negarse a mantener relaciones sexuales, él apoyó un cuchillo sobre el cuello de Celeste, la hija de ambos. Pero esto no terminó acá: En mayo de 2013, Daniel llegó borracho a la casa que compartían, la golpeó y empujó, provocando que ella cayera al costado de la bañadera y se fisurara una costilla. “Le pedí plata para comprarle los pañales a la beba, porque él no me dejaba ir a trabajar, decía que yo quería laburar para ir a conocer tipos”, declaraba Fernanda a los medios hace menos de veinte días.

Después de ese episodio en 2013, Daniel se fue de la casa que compartían y lo denunció por primera vez ante la Oficina de Violencia Doméstica, donde se dispuso una medida cautelar y exclusión del hogar. Durante 15 días no supo nada de él, hasta que apareció en la puerta de su casa y hasta con su hija en brazos, Fernanda recibió nuevamente los golpes. Empezó a pedir ayuda a los gritos, pero Castro se escapó. Esa fue la segunda vez que lo denunció.

Tres meses después debido a que la abogada que la representaba, que era parte de los Centros Integrales de la Mujer, estaba de vacaciones y había olvidado pedir la renovación de las medidas cautelares, el abogado de su esposo le avisó a Fernanda que habían vencido por lo que su ex marido podía volver al hogar de ambos. Así fue como volvieron a convivir, pero tras nuevos insultos y amenazas, el Juzgado volvió a otorgarle las medidas cautelares, las cuáles Castro nunca cumplió.

Hasta que finalmente en febrero de 2014, fue detenido porque no se presentaba a declarar y tenía libertad condicional por robo y encubrimiento agravado, delitos que cometió antes de conocer a Fernanda. Además, se le imputaron nueve delitos en contra de su esposa.

Sin más ni menos impunidad, Chacón recibió desde entonces múltiples amenazas desde la cárcel: “Te voy a mandar a matar a vos y a la nena. Acá adentro tengo gente que ya se ofreció a matarlas”. El miedo y la desesperación no dejan vivir a esta mujer que lejos de quedarse tranquila por la determinación de la justicia: una pena unificada de 4 años y seis meses -3 son por la pena en suspenso que tenía por robo y encubrimiento, y  1 año y seis meses son por violencia: amenazas coactivas, lesiones leves, desobediencia de las medidas que le prohibían acercarse a la familia- Fernanda ni sus hijos pudieron volver a salir a la calle con tranquilidad. No salen el fin de semana ni de noche. Viven totalmente perseguidos y con miedo.

“No pagó nada de todo lo que me hizo a mí. Quiero que les den protección a mis hijos. El problema acá es cómo actúa la Justicia. Si no cambia, esto no se va a terminar nunca” así denunciaba Fernanda la situación en que quedó la causa con su ex marido, el cuál dentro de unos meses podría acceder a las salidas transitorias. Pero ahora, la justicia de la opinión pública, las verdades a medias de los medios de comunicación, no logran entender cómo una activista feminista, militante, madre de tres hijos, desapareció cuatro días sin dar su paradero a nadie de su familia. Y voy a afirmar que esto no es realmente lo que importa.

Me pregunto y abro el debate: ¿Por qué nos preocupamos más de dónde estaba en vez de pensar si estaba bien? ¿No podemos alegrarnos de la aparición con vida de una mujer sin pensar en que si no le pasó nada mejor era que ni aparezca? ¿Acaso su labor y su lucha van a quedar borrados por este episodio?

Morimos cada 30 horas, hace meses cada 18 horas, somos miles que sufrimos violencia de género constantemente, algunas podemos pedir auxilio, otras terminamos en bolsas o muertas al lado del río. No soy ni tu hermana, ni tu madre, ni tu hija, soy vos. Porque como decimos siempre, entre ellas y nosotras, solo nos separa una calle y la suerte. Por eso hoy, celebramos la aparición de Fernanda Chacón. No fue una menos, es una más que vuelve a la lucha.

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