Sobre CFK en Arsenal

 

AYUDAR, CONSTRUIR, ORGANIZAR Y MOVILIZAR

Por Gustavo Vera
Ph Walter Velázquez

La centralidad política que tiene Cristina Fernández de Kirchner se incrementa día a día y pareciera que nunca dejó de ser presidenta. Desde los que la aman hasta los que la odian, hablan de ella a todo momento. Y esto es algo que nadie puede negar a esta altura, es por lejos la dirigente política más importante que tiene la Argentina.

Cristina, además, demuestra que tiene bien claro esto de conducir la política y que no le pesa en lo absoluto el bastón de mariscal. Hace más de un año que, desde varios sectores del Peronismo, se la achaca con la idea de que ella no conduce, que no baja una línea clara y que no amplía su marco de representación. Todas estas cosas las escuchamos hasta el hartazgo este último año y medio, donde uno tenía la sensación que todos son mejores armadores políticos que una mujer que fue dos veces presidenta. Es en este marco, y ante este sin fin de declaraciones en su contra desde el propio Movimiento Nacional, Cristina dio un volantazo inesperado para muchos y decidió darle institucionalidad a su propio espacio político sin el sello del Partido Justicialista, lo que sorprendió a propios y ajenos. Unidad Ciudadana les puede gustar o no gustar a muchos, pero es la muestra contundente de que CFK nunca se bajó de la conducción política y que apuesta a seguir construyendo mayorías desde un lugar que la tenga como máxima figura.

Si hacemos un poco de memoria, no debería sorprender mucho que sea ella la que finalmente decida lanzarse a la pelea electoral sin el sello del PJ. Nunca fue muy amiga de las estructuras partidarias y hasta confesó que en el ‘73 votó a Perón en la lista del Frente de Izquierda Popular que lideró el historiador Jorge Abelardo Ramos.

Sin embargo, y muy a pesar de lo que pensaron algunos analistas políticos, la casi totalidad de los referentes territoriales del Justicialismo en la provincia de Buenos Aires se encolumnaron detrás de la propuesta de la ex mandataria. Y se sabe que lxs intendentes del conurbano no se suelen embarcar en opciones donde hay pocas posibilidades electorales. Por lo tanto, nadie puede decir que no habrá Justicialismo en las listas de la Unidad Ciudadana y, sobre todo, nadie podrá decir que este nuevo espacio político no recupera la histórica tradición frentista del Peronismo.

En Arsenal, Cristina le mostró a su gente y a todo el país -a través de los medios de comunicación que se quejaban de las cadenas nacionales, pero que la vuelven a trasmitir sin cortes cada vez que habla- lo que es la Unidad Ciudadana.  Con una escenografía al estilo demócrata norteamericana (la que Cambiemos supo copiar en las últimas elecciones) y sin la liturgia política de los actos peronistas, la ex presidenta parada sola en un escenario le habló a un público que, por pedido expreso de ella, sólo portaba banderas argentinas, les habló  “como una ciudadana más”. El acto casi no tuvo canciones militantes, ni tuvo un discurso de corte geopolítico de los que ella sabe hacer como ningún otrx en nuestro país. Solamente fue un repaso por las políticas del gobierno nacional mientras que hacía subir a distintos ciudadanos (de diferentes sectores) perjudicados por esas mismas políticas. Frío, pero inteligente. (Cobertura PPV)

Cristina entendió, como nadie, que para recuperar de nuevo las mayorías que permitan desalojar del Estado a la derecha es necesario dejar de hablarnos a nosotros. Hay que hablarle al que está padeciendo el ajuste del gobierno de Cambiemos desde el llano. Cortar con la endogamia, dejar de lado, por ahora, la teoría de “los patios militantes”, de “la fuerza propia”, para construir una mayoría variopinta y menos pura que permita poner al Estado una vez más al servicio del pueblo.

Por supuesto que lo del 20 de junio también nos invita a reflexionar a los que militamos orgánicamente dentro del proyecto político que ella conduce, sobre nuestras propias prácticas de acá en más. Y pensar la campaña política como la posibilidad de hacerle llegar al ciudadano de a pie las propuestas electorales, contrastándolas con el desastre que Mauricio Macri está haciendo para la mayoría de la población. Sin arrogancia, sin creernos los mejores del mundo, pero, como también dijo ella, sin olvidar que tenemos un pasado, que no salimos de un repollo y que a ese pasado lo seguimos reivindicando como los doce mejores años que tuvo este país desde el primer Peronismo.

FOTO: UNIDAD CIUDADANA

Así y todo, y aceptando que hay una batalla cultural que estamos perdiendo en términos de cómo comunicar la política (parece difícil llevarla adelante con éxito afuera del Estado y con los medios de comunicación hegemónicos en contra), tampoco debemos aceptar que para ganar la elección sólo sirven las armas del enemigo, porque aquello tampoco es cierto. Si se mira bien, lo del Estadio de Arsenal tuvo también mucho de Chavismo. ¿De Chavismo? Sí, de Chavismo. Esa cercanía líder-pueblo, sin ningún tipo de intermediario, sin nadie que medie entre uno y otro, en un escenario vacío y bien pegado a la gente hace acordar mucho a la forma en que Hugo Chávez se comunicaba con su pueblo. Un pueblo cuya única terminal es su líder y un líder que se abraza al pueblo sin mediaciones.
Es cierto que tal vez sea un chavismo de corte algo posmoderno, un chavismo sin relato de materialismo histórico, pero con estas premisas como articuladoras de la praxis política.

Y además, y sólo por darnos el gusto a los que pensamos la política como forma de emancipación, Cristina lanzó en Arsenal una de esas frases que a los militantes nos quedan en los oídos y nos marcan línea política para volver al día a día: “ayudar, construir, organizar y movilizar”. Que nos cuenten entonces en qué se parece esto al duranbarbismo los opinadores seriales. No podrán, porque nada tiene que ver. Nada más alejado de la doctrina del Pro que esas cuatro palabras, y nada más cerca de definir la historia del Movimiento Nacional que esas cuatro palabras también.

Cristina conduce, Cristina marca línea, ahora nos toca a todxs y cada unx de lxs que estamos debajo de ella dejar el cuerpo (como ella lo hará) para ganar la elección y empezar a recuperar la Patria.

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