En nuestro día, lxs trabajadores de prensa repensamos nuestro rol
 

LXS COMUNICADORXS EN TIEMPOS DE AJUSTE

Por María Quintero

Desde un tiempo hasta hoy, lxs periodistas nos hemos sincerado las audiencias, o por lo menos una parte del periodismo lo ha hecho. Los y las profesionales de la comunicación aceptamos que lejos de ser seres humanos criados en una caja de cristal e impolutos ante una sociedad que no nos incidía y a la que sólo mirábamos desde el costado con perspectiva “objetiva”, somos personas atravesadas por todas las subjetividades de las esferas sociales que transitamos a lo largo de nuestra vida: desde la familia, barrio, escuela, amigos, hasta la afinidad política.

Esta aceptación fue lo que diferenció la responsabilidad profesional de muchxs periodistas/ comunicadores/ras con la de aquellxs que bajo el discurso de la independencia y la objetividad se transformaban en propagandistas de la corporación económica para la cual trabajaban. Y eso diferenció también a muchos de los trabajos autogestivos y sustentables de la comunicación popular -que por antonomasia (así deben serlo) responden a los interés de una sociedad que tiene a la comunicación como un derecho-  de las empresas de comunicación  que trabajan en favor de 4 o 5 poderosos y en desmedro del bien común.

Así, esa responsabilidad profesional está basada en defender el derecho esencial a la comunicación y nunca perder la capacidad de indignación y repudio ante quienes con tal de mantener su statu quo son capaces de violar y arrebatar derechos. En este marco ha sido – o ha debido ser- siempre el rol de los comunicadores y comunicadoras. Exigiendo un periodismo libre y debatiendo una ley de medios de la democracia como hicimos en la década anterior; y en tiempos tan complejos como los actuales, entendiendo lo urgente, necesaria y concreta que vuelve a ser la organización para poder afrontar los embates de la comunicación hegemónica puesta al servicio de una minoría rica.
Las voces son muchas y la organización solo requiere de ese grado de solidaridad que tenemos quienes entendemos a la comunicación como un derecho humano, de todas y todos. De quienes buscamos una sociedad más igualitaria, más justa, más libre y de quienes también sabemos que si llegamos solos no sirve, porque la construcción es colectiva.
Por eso, este 7 de junio juntamos nuestras voces, repensamos nuestro rol y ponemos en claro qué pasa hoy con la tan mentada “libertad de expresión y pluralidad de voces” de la que tanto hace alarde el gobierno neoliberal de Cambiemos que persigue, clausura, reprime y ahoga económicamente a la comunicación que no responde a sus intereses.

 

‘Fieles al compromiso que asumimos hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles’:

Por Lucas Molinari – Radio Gráfica FM 89.3 | www.radiografica.org.ar

“El rol del periodismo es investigar, trabajar porque la verdad sea conocida. Ahora bien, la realización del periodista depende siempre donde trabaje.  Porque la línea editorial está vinculada con la propiedad del medio. No siempre, pero en muchos casos, al ser un medio de propiedad privada, el interés de lucro regula la actividad periodística.

Por eso es que reivindicamos los medios de propiedad social. Por eso creemos con firmeza que un desafío de este tiempo es gestar, construir y consolidad la comunicación popular. Lograr que sea masiva. Para dar la disputa del sentido común del pueblo todo.

El macrismo en Argentina y las oligarquías en toda la Patria Grande son respaldadas por las corporaciones mediáticas. Debe ser un principio de todo gobierno popular combatirlas, pero a la vez construir los medios populares para disputar agenda política y cultural.

Por esto no es casualidad que el macrismo esté asfixiando a los medios populares y quiera avanzar en una ley para desconocerlos. Como hemos construido mucho, vamos a darle pelea”.

Por Amanda Alma – Manifiesta | www.manifiesta.com.ar/

“En estos tiempos de concentración económica y comunicacional, el periodismo se vuelve sin dudas una herramienta para amplificar los límites del discurso único. Es una responsabilidad social frente a la construcción de una sociedad más democrática e igualitaria. A partir del debate que impuso la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, se reconoció desde el Estado y se instaló en la sociedad que la comunicación es un derecho humano y que todxs tienen el derecho a recibir información verdadera. Es por eso que la voz de las mujeres, que durante años fue silenciada y/o relegada, hoy toma una fuerza novedosa. La visibilidad de las desigualdades que enfrenta una parte de la sociedad (más de la mitad de la población) es una forma de incidir en la desconcentración de la palabra y del relato basado en las experiencias de los varones de la sociedad. Y sin dudas la visibilidad que toma las voces de la disidencia sexual (lesbianas, gays y personas trans/travestis) es parte de la batalla cultural que intenta sostener una idea del mundo estanca y desigualitaria. El compromiso por contar, difundir y dar a conocer las opresiones, las experiencias y las desigualdades es uno de los principales roles de quienes ocupamos la escena pública para dar cuenta de la realidad cotidiana.

La Libertad de expresión es uno de los derechos que cada individux tiene para difundir sus ideas y perspectivas del mundo, ahora bien, para el periodismo es fundamental diferenciarlo del derecho que se arrogan las empresas a instalar su visión del mundo. Por eso es tan importante que se reconozca el derecho a la libre expresión de los movimientos sociales, políticos y sindicales. Todas las organizaciones del pueblo tiene el derecho a contar su visión de la historia, de los procesos y del momento que les toca vivir. Pero sin dudas en una sociedad donde los derechos humanos son reconocidos como política de Estado no se puede permitir incurrir en discursos discriminatorios xenófobos o racistas. Por eso hacen falta mecanismos que permitan equilibrar la desigualdad existente entre las empresas monopólicas y los medios populares. Porque sin desconcentración del espectro radioeléctrico y de la propiedad de las licencias no hay libertad de expresión y menos aún pluralidad de voces”.

Por Santiago Vivacqua – Cooperativa de trabajo Argentina Multicolor- Red PAC – Red FOCOS | www.redpac.com.ar/

El periodismo tiene un rol clave. No solo desde la perspectiva individual, como trabajadores de un medio, sino también desde la posibilidad de ser generadores de nuevos medios que expresen opiniones diversas y que no reproduzcan la voz dominante.

La libertad de expresión no existe si no existe un contexto que de acceso al conjunto de la población a las necesidades fundamentales para desarrollarse como individuo.

Un contexto que oprime, que niega una alimentación digna, una educación y salud gratuitas, que niega el acceso a un trabajo, etc. Es, sin dudas, un contexto donde no hay libertad de expresión plena.

Por Pedro Brieguer – Nodal | www.nodal.am

El periodismo tiene muchas interpretaciones, y los periodistas pueden jugar diferentes roles en la comunicación y por su puesto en la política, porque la objetividad no existe.Y no existe en las ciencias sociales, no exise en la comunicación, no existe en el periodismo. Creo que el rol del periodista es tratar de ser lo más ecuánime posible y tratar de analizar en base a los datos y no a la expresión de deseo y ser honesto respecto al lugar que cada uno ocupa en la sociedad desde su visión subjetiva.

Por Cynthia García – La García | www.cynthiagarcia.com.ar/

El rol de los comunicadorxs populares en este momento tiene que ser el de construir una agenda de comunicación popular, dar una disputa por la agenda y por la construcción de sentido y no sólo hacer un análisis crítico de la agenda dominante. La materia que está en juego es el poder, y hay que visibilizar las corporaciones mediáticas como grupos políticos sin control democrático. Ya la relatoría de la Libertad de Expresión en el año 2002 dijo que la concentración de medios afecta la calidad de la Democracia, entonces debemos ejercer el periodismo con compromiso de clase, repensar el periodismo desde el rol político de los periodistas, pero teniendo en cuenta que no es lo mismo tener un rol político intrínseco en los términos de, por ejemplo, el periodista chileno Camilo Taufic que hablaba de periodismo y lucha de clases que tener un rol político y ser un grupo político sin control democrático.

Debemos dar una discusión cultural y contra-hegemónica de ese discurso dominante. Porque la libertad de expresión no es solamente decir lo que yo quiero sin censura previa sino que es el rol de los Estados en generar plataformas técnicas para que todas las voces estén expresadas. Y, en ese sentido, la derogación de la Ley de medios es un incumplimiento del Estado de carácter gravísimo, porque el acceso a la información es un derecho humano, el derecho a investigar está reconocido en el artículo 19 de la declaración de los derechos humanos. Y el estado tiene la responsabilidad de garantizar los derechos humanos, y la derogación de LSCA implica desconocer esa responsabilidad en pos de – como dijo la Relatoria en 2002 sobre la concentración de medios- erosionar la Democracia. Y los periodistas no podemos hacer oídos sordos a ese incumplimiento, y aquellxs periodistas que trabajan en esas corporaciones tiene que tomar dimensión de los que están haciendo  esas corporaciones para las cuales trabajan.

Creo que también hay una responsabilidad en la formación de periodistas populares cuyo margen de respuesta sea nuestras clases trabajadoras. Los periodistas no somos extraterrestres que miramos la realidad desde afuera sino que estamos inmersos en esa realidad, discutimos la materia del poder y tenemos que entender cuáles son nuestros márgenes de respuesta. Mi margen de respuesta son las clases trabajadoras, y para eso intento formar periodistas que sean conscientes de ese margen de respuesta.
La dicotomía periodismo militante versus periodismo profesional es falsa, en la década del 60’ nadie hubiera cuestionado al periodismo militante,  Rodolfo Walsh tiene un lugar destacado en cualquier Academia  de periodismo. Esta dicotomía en un planteo que es un triunfo de la continuidad simbólica de la dictadura que fue la década del 90’, donde se fortalecieron las teorías comunicacionales liberales que hablan de la neutralidad y la objetividad, nadie antes de eso planteaba el parámetro de la no militancia o la militancia, porque el compromiso de un periodista era, en el mundo, un valor agregado a la profesionalidad. Hay que desandar el camino que pretende que estemos en tiempo de la posverdad porque esta comunicación dominante – que necesita volver a construir sentido para invisibilizar el poder, te habla de que no importa la verdad. Pero claro que importa la verdad, importa la puja de verdades, importa la verdad popular y los comunicadores/as populares tenemos derecho a contar la verdad de las clases trabajadoras.

Por Daniel Rosso – ComunicAcción

Elegimos la intemperie.
Un periodista, como cualquier profesional, debe elegir.

Y, cuando elige, opta entre sostener a los que reproducen un sistema injusto, opresivo y excluyente o a los que le oponen la justicia, la inclusión y la libertad.
O se elige el mundo existente o se elige la invención de otros mundos.

La ideología del periodismo tradicional crea una ilusión aristocrática: el periodista está por fuera de esa elección. Su práctica sería neutra, en equilibrio perfecto, sin pertenencias a clases, intereses ni culturas.
Entonces, lo primero que debe hacer un periodista es elegir. Y cuando elige, desciende de la posición aristocrática y se integra como artillería simbólica de los poderosos o como guerrilla contracultural de los pueblos. No tiene opción.
Si elige reproducir el orden existente será un operador de los símbolos y emociones que demandan  la explotación y  la exclusión.
Si elige la invención de otros mundos, estará del lado de las subjetividades rebeldes, de la ampliación de las libertades y de las gestas creadoras. Estará del lado de Mariano Moreno, de Arturo Jauretche, de Rodolfo Walsh.
El periodismo comprometido con la construcción de una nación soberana elige la intemperie.
Y desde allí construye las nuevas palabras. Como miles de periodistas de radios y televisiones comunitarios, de medios cooperativos, de redes sociales, de paredes suburbanas, de cadenas de mails y de watshpas.
Las nuevas palabras se crean desde el interior de las luchas. Las otras repiten el vacío de las vidas conformistas y sin ideales.

Por Martín Piqué – Periodista 

Este día del periodista nos encuentra a lxs trabajadores de prensa en un escenario muy difícil que yo podría definir como de una tormenta perfecta, porque a la aplicación de las nuevas tecnologías, la multitarea y lo que se llama en los medios Convergencia, que lo que hace es flexibilizar el trabajo y reducir los puestos de trabajo,  se le ha agregado, desde el verano de 2016 en adelante, una serie de despidos que tienen que ver con cierres de medios, vaciamientos, persecución ideológica en algunos casos. Esto genera que hoy haya aproximadamente 2000 trabajadorxs de prensa despedidos, sin trabajo o sub-ocupados, intentando sobrevivir de una manera muy precaria.

Creo que estamos en un momento muy difícil para el ejercicio  del periodismo porque los grupos concentrados son un actor de poder central para el sostenimiento del proyecto que está gobernando la Argentina. Un proyecto que es justamente intentar modificar este país, que tiene una historia de mucha conflictividad política y social con una tradición  de un movimiento obrero y sindical muy potente más allá de las diferencias internas y con una cultura igualitaria producto de la izquierda en los principios del siglo XX y, sobre todo, como herencia de lo que es uno de los grandes valores del peronismo como rasgo cultural de los argentinos. Y este gobierno viene a intentar modificar todo eso, para lo cual está usando -de una manera inédita y con un apoyo nunca antes visto- a los medios de comunicación concentrados. El gobierno  quiere también producir un rediseño estructural de la economía argentina para que se potencie en lo que ellos consideran que este país es más competitivo, que es en el complejo agro industrial, la minería  y el sistema financiero, y para que se vaya desentendiendo de la industria del proceso de reindustrialización, del desarrollo científico tecnológico y de todo aquello que necesita de una demanda y de un mercado interno dinámico con consumo popular.

Estamos en una situación muy importante para la historia argentina porque todo esto sucede mientras una parte del pueblo significativa está intentando reconstruir una mayoría que frene este avance, para lo cual es importante también el trabajo y el compromiso de los y las periodistas que ejercen su profesión y su oficio con disciplina, con rigor, con talento, intentando contar con todas técnicas que el periodismo dispone lo que está pasando en el país, y de alguna manera si se quiere atractiva también… Si tuviera que resumir diría que es el día del periodista más duro de los últimos años que nos toca vivir a lxs trabajadorxs de prensa.

Por Laura Yanela – FM en tránsito – 30 años comunicando | www.fmentransito.org.ar

 El rol del/la periodista debe seguir siendo el mismo que originó su profesión: informar, investigar, ser testigo de su época  y,  por sobre toda las cosas,  comprometerse con su oficio de manera responsable y ética. Lxs periodistas debe ser consciente del rol social que deben cumplir en pos de que los ciudadanos ejerzan el derecho a la información. Hoy, lamentablemente, desde sus medios concentrados y a través de falsos periodistas, el sistema de manera violenta se encarga de manipular  y controlar la opinión pública. Y lo hace emitiendo información falsa, descaradamente, a los  ciudadanos que parecen más que nunca ciegos y dispuestos a dejar su opinión en manos de otros. A esto se suma el acceso a nuevas tecnologías y redes de sociales, que en manos de los poderosos son un instrumento letal para la circulación de la información. Agrava aún más la situación el escaso desarrollo de lxs ciudadanos para poder realizar una lectura crítica del contenido periodístico que se emite y para distinguir entre periodistas y mercenarios de información. Por eso, para quienes entendemos que la comunicación es un derecho y elegimos comunicar a través de medios comunitarios y cooperativos, el tiempo de hoy nos llama a redoblar los esfuerzos, a afianzarnos en el camino que elegimos y a trabajar día a día para mejorar la calidad y la creatividad en nuestros medios.

Por suerte somos muchxs y en muchos rincones del país quienes hacemos esto y quienes estamos convencidos de que nuestro trabajo es más que necesario para el momento que atraviesa nuestro país

Juan Pedro Legarreta y Martín Iglesias – Ahijuna FM 94.7, Cooperativa de Trabajo La Usina de Ideas Ltda | www.ahijuna.fm/

Desde Ahijuna creemos que el periodismo en la actual coyuntura no sólo se presenta como una herramienta fundamental para “dar testimonio en momentos difíciles” como afirmó Rodolfo Walsh. También se trata del ejercicio de un oficio al servicio del “otro” en tanto ciudadanía en su conjunto, que demanda acceso a la información y al derecho a la comunicación en su faz individual y como bien público.

Este posicionamiento no es fortuito: tiene su anclaje fundamental en la práctica colectiva del periodismo en organizaciones colectivas con perspectiva social y comunitaria. Desde allí, ponemos en valor la relevancia que tienen las emisoras comunitarias al favorecer la expresión de sectores sociales con menores posibilidades de acceso a los medios audiovisuales. Lo hacemos desde la necesidad de construir nuevas audiencias (fuertes), contenidos propios (de audio y otros permeables a la convergencia multimedia) que se inscriban en procesos de transformación de nuestra sociedad. No nos pensamos solos en esa misión: creemos necesaria la confluencia y producción colaborativa junto a otros colectivos de periodistas y comunicadores/as que interpelan a la ciudadanía desde esa misma perspectiva.

Por Gonzalo Carbajal – Periodista  

Se acerca un nuevo día del periodista e imagino que volveremos a ver infinidad de mensajes autoreferenciales como los que cada 7 de junio nos tiene acostumbrada la comunidad periodística. Se hablará del importante rol para la democracia, Mariano Moreno y coso.

Se sumarán los saludos de una cantidad de personas dedicadas a la política, que creen políticamente correcto saludar en este día a quienes miran con recelo —justificado muchas veces — los restantes 364. Esos mensajes exaltarán ora el compromiso con la verdad, ora la voluntad o la militancia o la independencia.

Bajemos un cambio. Es un oficio importante pero no más que muchos otros a los que el mismo periodismo se la pasa atacando, por ejemplo los trabajadores de la educación. Las enfermeras no paran el servicio en los hospitales para leer discursos frente a sus pacientes. ¿O alguno de ustedes escribió en su Facebook ayer un saludo a los ingenieros en su día?

Miren les propongo una cosa, el 10 de junio es el Día de afirmación de los derechos argentinos sobre las islas Malvinas. Guardemos todas esas energías y este sábado hagamos fuerza para que el gobierno de Macri deje de entregar nuestra soberanía como hizo hasta este momento. Esa fecha sí que vale la pena.

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