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Historias de boxeo

 

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MATAR A UN HOMBRE, AMAR A UN HOMBRE

Por Manuel Vilariño

 

El 24 de marzo de 1962, Emile Griffith se puso los guantes, se subió al ring del Madison Square Garden de Nueva York, combatió con fiereza durante 12 rounds, estuvo a punto de ser derrotado por KO en el sexto round, se repuso, y terminó golpeando tanto a su rival que éste nunca se recuperó y murió diez días después. El 24 de marzo de 1962, Emile Griffith mató a un hombre.

Era una pelea grande, se disputaba el Título Mundial de la categoría welter, era la tercera vez que se enfrentaba con el mismo hombre. Decenas de miles de personas estaban frente al televisor disfrutando de un espectáculo, y todos vieron cuando Griffith se abalanzó sobre su rival, lo puso contra las cuerdas y lo golpeó en la cabeza entre 10 y 15 veces ante la mirada pusilánime del árbitro.

Bernardo Paret era cubano, tenía 25 años y ese día subía al ring por vez número 50 como boxeador profesional. Había peleado dos veces con Griffith, y quizás para quedar bien con alguien, en el que sería su último pesaje lo encaró, levantó un dedo y le gritó en español “ey maricón”, para seguir en inglés “te voy a dar a vos y a tu marido”.ko

Emile Griffith había nacido en Islas Vírgenes pero era neoyorquino por adopción. Pasaron otros cuarenta años hasta que reconoció públicamente su condición sexual. Primero dijo que era bisexual, luego pudo abrirse y, pocos años antes de morir, dijo en un reportaje que era homosexual. En el medio estuvo casado con una mujer, y durante toda su carrera se negó a hablar del tema. Sin embargo, los rumores alrededor suyo existían desde mediados de los años 50. Reconocerlo en el momento hubiera sido no solamente revolucionario, valiente y transgresor. Hubiera sido imposible[1].

Griffith siguió su carrera después de haber matado a un hombre, pero no volvió a ser el mismo, “muchas veces he contenido la fuerza de mis golpes por temor a repetir la historia”, diría años después. En su largo derrotero peleó dos veces con Carlos Monzón, perdiendo en el Luna Park (1971) y en Mónaco (1973). Fue seis veces campeón del mundo y se retiró en 1977, habiendo ganado 85 de sus 112 combates profesionales.

Emile era un hombre tranquilo, con una forma de ser y de estar que para su época y su oficio resultaban intolerables. En los años 60, un homosexual no sólo era raro, sino que también era enfermo, inferior y hasta perverso. Griffith fue resistido y burlado. Mientras luchaba contra sus miedos, sus fantasmas y sus inseguridades, Paret lo humilló en público y no vivió para contarlo.

La historia “romántica” de que Griffith mató a Paret porque le dijo maricón es poco creíble. Un boxeador nunca quiere matar a su oponente, y en caso de quererlo difícilmente podría decidirlo. Benny Paret murió porque el árbitro no detuvo a tiempo las acciones, porque había sufrido dos KO en sus últimos tres combates y porque, sí, su rival le pegó de forma encarnizada cuando pudo haberlo evitado.

Monzon vs GriffithMuchos años después, ya en el siglo XXI, el viejo Emile fue apaleado por una patota cuando salía de un boliche gay. Esos golpes, y no los recibidos en el ring, le provocaron una dificultad cognitiva y un problema de memoria.

Emile Griffith  murió el 22 de julio de 2013, querido, respetado y admirado por casi todos los que lo conocieron. Sabio como fue, pocos años antes de morir dejó una de las frases más bonitas que yo haya leído:

 “Yo maté a un hombre y la mayoría de las personas lo entiende y me perdona. Sin embargo, yo amo a un hombre y para muchas personas eso es un pecado imperdonable”.

[1] El primer y único boxeador en la historia en declarar su homosexualidad (Orlando Cruz) lo hizo recién en el año 2012.

 

 

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