cintillo_nacional

 

 

 

Sobre las amenazas que recibieron los militantes de San Juan y el pedido de repudio a la población.

 

internet

LOS FANTASMAS DE UN PASADO QUE CREÍAMOS LEJANO 

 

Por Germán Chovez
Secretaria Nacional de la FJC

 

El día miércoles 20, lejos de poder celebrar las festividades que le corresponden a dicha fecha, los militantes de la Federación Juvenil Comunista de San Juan, se toparon con un mensaje intimidatorio enviado vía Facebook.

El que remite es un joven que, según la información de su perfil y averiguaciones posteriores, pertenece a la Policía Federal. El contenido del mensaje era una suerte de amenaza y aleccionamiento. Éste, especificando características físicas de varios militantes, los exhortaba a dejar de “molestar” a las personas que trabajan si no querían ser “ubicados a la fuerza”.

A sí mismo, mencionó mecanismos de “apriete” entre los cuales se puede mencionar: violencia física directa a los militantes, implantación de pruebas incriminatorias en los domicilios (drogas, específicamente), y agresiones sexuales a las mujeres militantes.

Como si esto fuera poco, mencionó también que no opera solo, sino que es parte de una patota que siguió a los jóvenes, el día de la manifestación nacional en contra del tarifazo, hasta la casa de un dirigente donde guardaron las banderas utilizadas en la marcha.
Luego de hacer las denuncias correspondientes en la Justicia, por recomendación de los fiscales y abogados que atienden en la causa, no se puede dar a conocer la identidad del agresor hasta que la justicia se expida.

Sin embargo,  urge dar a conocer este hecho que nos resulta alarmante por su tinte dictatorial al que, felizmente, nos habíamos desacostumbrado. Creemos que este no es un suceso aislado, ni debe ser tratado como tal ya que expresa una profunda intolerancia ideológica por parte de un integrante de una entidad pública y nacional orientada a proteger a los intereses, la integridad física y psicológica de todos los habitantes de la nación. Así mismo, pisotea arbitrariamente el derecho fundamental y constitucional de ejercer libremente la ideología política en una democracia, libertad que debería primar y ser plenamente garantizada por todos los organismos del Estado.

Con profundo pesar, atormentados por los fantasmas de un pasado que creíamos lejano, invitamos a la población en general a repudiar estos actos que son una muestra más de la impunidad con la que se manejan algunos funcionarios, respaldados por políticas que se lo permiten.

OTRAS NOTAS