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Una de las más de 1900 escuelas construidas en estos 12 años por el Gobierno Nacional

UNA ESCUELA CON [email protected] ADENTRO

Incluir es una suma de decisiones, medidas y planes de gobierno que se propone que nadie quede sin estudiar. Si una niña, niño o joven está fuera del sistema educativo es porque el Estado lo excluyó.

 

Por Carlos Rico
Fotografía: Eugenio Martínez y Cecilia Markic

Mucho hay para decir en el tema de la inclusión educativa, y para analizar en los dos modelos de gestión  vigentes: la Nación y la Ciudad de Buenos Aires

Definamos primero: ¿se puede incluir a [email protected]? Cuando una niña, niño o joven no se inscribe; cuando repite o deserta ¿es el Estado quien lo margina al vulnerar su derecho a una trayectoria educativa de calidad?

Inclusión es que cada [email protected] se incorporen oportunamente y en la edad adecuada, a la educación inicial, primaria y secundaria o sus equivalentes. Es que progrese dentro del sistema educativo, que avance sin retrasos y que concluya su educación formal con los objetivos cumplidos.

Si se pregona que la educación es una prioridad nacional y una política de estado, la inclusión debe ser un indicador principal. El Estado, en cada una de sus jurisdicciones, debe asumir el liderazgo en la ejecución de las estrategias globales, con un plan que abarque a toda la comunidad, en el marco del Proyecto Educativo Institucional.

Algunos indicadores

No se puede haber de inclusión, ni asegurar la obligatoriedad de la escolaridad, si no hay vacantes suficientes. El Estado Nacional ha finalizado la construcción de 1965 escuelas en todo el país y 729 más están en proceso. Ninguna de ellas es de cartón.
La Ciudad más rica del país, en cambio, instaló premoldeados e insistió en su política de crear centros infantiles dependientes del área de Desarrollo Social, es decir, que no son instituciones educativas. Un botón, como muestra.

Además, el Estado Nacional, a través de la Asignación Universal por Hijo, mejoró la situación de nuestras niñas, niños y jóvenes en contexto de vulnerabilidad social, ayudando a garantizar su derecho a la educación y a la salud.
En la Ciudad la escasez de vacantes recrudece en la zona sur, y ante la falta de urbanización de los barrios marginados condena a las familias a vivir en pésimas condiciones, lo que afecta a quienes quieren estudiar.

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Escuela recuperada por familias y docentes en febrero de 2014 – Ciudad de Buenos Aires

Desde la Nación se promueven políticas de inclusión, igualdad y calidad través de programas y proyectos que apuntan al fortalecimiento de las trayectorias educativas para garantizar la igualdad de oportunidades y la ampliación de los universos culturales. Algunos de ellos son: la entrega de libros, textos escolares, obras literarias y colecciones; las ludotecas; el ajedrez educativo; los centros de actividades infantiles y juveniles;  las orquestas y coros; los aportes para la movilidad; el turismo educativo; el parlamento juvenil del Mercosur; el apoyo socioeducativo a las escuelas rurales, a las que cuentan con albergue anexo; a la educación especial: a las mesas socioeducativas y las redes de organizaciones sociales.
La Ciudad erosiona o cierra los programas socioeducativos como Puentes escolares, Formación de espectadores, Teatro escolar, Medios en la escuela, Orquestas Juveniles e infantiles y otros.

Las políticas públicas

Los conceptos relacionados con la inclusión deben eliminar el término deserción para remplazarlo por exclusión. El abordaje integral de estas trayectorias vulneradas requiere de la articulación desde el sistema educativo con las organizaciones comunitarias y referentes barriales, junto con las familias y las propuestas institucionales y pedagógicas, para que las asignaciones de la política de protección social cumplan con su finalidad. Y el Estado tiene un rol indelegable.

Inclusión educativa es construir una escuela con [email protected] adentro.

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