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BATALLA CULTURAL: PUEBLOS ORIGINARIOS Y 523 AÑOS DE COLONIZACIÓN
La estrategia de la homogeneización de los pueblos originarios llevada adelante para apropiarse América.

Por Horacio Mosquera- Historiador-.
Ilustración: José Prieto

El 12 de Octubre de 1492, tres barcos españoles al mando de Cristóbal Colón, llegaron a un destino equivocado del que se habían propuesto cuando zarparon de España, pero no por ello menos afortunado para España y para el continente Europeo.
Para esa época el continente Europeo poseía una paridad de desarrollo con el resto de las civilizaciones a las que desconocía absolutamente, ya sea en lo que con el tiempo se llamó América, así como en la mayor parte de África o en Asia. Europa comenzaba a conocer al resto del mundo y el resto del mundo comenzaba a conocer a los Europeos, no de la mejor manera, ya que su sistema comercial y político, introduciría cambios en las civilizaciones no europeas de maneras absolutamente traumáticas.
Por otra parte, América, estaba habitada por distintos pueblos, la gran parte de ellos sin conocerse entre sí, con rivalidades inmemoriales y con dos grandes Imperios que englobaban a otras comunidades a las que habían sometido. Uno de ellos, el Imperio Azteca, situado geográficamente en lo que hoy es México, poseía la ciudad más habitada del mundo de entonces: Tenochtitlan, que había sido fundada 150 años antes de la llegada de los españoles. Los aztecas llegaron al valle de México en alrededor del año 1300 y a la llegada de los españoles se encontraba en momentos de esplendor.
El Imperio Inca en cambio se encontraba en plena guerra civil por la sucesión al trono. La extensión del Imperio Inca abarcaba una cifra cercana a los 2 millones de kilómetros con inmensas cantidades de poblaciones bajo su poder. Muchas de las instituciones que con posterioridad los españoles utilizaron para su dominio ya funcionaban dentro del Imperio Inca con otros fines, por ejemplo la mita, un sistema donde todos los pueblos del Imperio hacían su aporte de trabajo. Su ejército en el momento de mayor esplendor llegó a contener alrededor de 200.000 hombres armados.
La cultura tupí- guaraní de la que formaban parte enorme cantidad de pueblos que se encontraba en lo que hoy actualmente es Brasil y Paraguay y parte de Argentina, se veía facilitada en la comunicación por los caudalosos ríos que atraviesan la zona. Los tupíes guaranís no conformaban una unidad política administrativas sino que compartían rasgos culturales entre sí.
El modelo de conquista española, no siempre fue el mismo, Colón, solo estableció una colonización basada en formas de intercambio (ampliamente ventajosa para los españoles), esa era su perspectiva acerca de la relación a establecer con los nuevos espacios conquistado. Hernán Cortés desobedeciendo las órdenes del rey de España, se lanza a la conquista del Imperio Azteca, en alianza con las etnias rivales de los aztecas. Su plan fue quedarse definitivamente en América y explotar todo lo posible sus recursos.
España produjo la homogenización de todos los habitantes de ese entonces cuando les colocó el apelativo de “indios” (en referencia al planeado viaje a las indias) dejaron de llamarse incas, aymaras, aztecas, mapuches, etc., para tener un solo nombre que siempre ocultó mucho más de lo que nos muestra acerca de las distintas culturas y sociedades que poblaban este continente. Muchos de ellos irreconciliablemente enemistados, y con procesos sociales, culturales muy distintos se vieron bajo la misma denominación que simplemente intentaba demostrar que eran otros frente a la cultura occidental europea.
Desde entonces, los pueblos americanos vienen soportando una pesada carga colonial, que les ha traído consecuencias desastrosas en sus desarrollos. El modelo colonial, basado en la discriminación cromática tiene sus ecos aún hoy.
Quedan muchos derechos por recomponer, muchas demandas a las cuales contestar, y sobre todo la posibilidad de que puedan expresarse con su idioma y con su historia. Las realidades de estas comunidades y pueblos, son en cada lugar distinto, pero la necesidad de América Latina es una sola: integrarlos en igualdad y dignidad a la patria que se está construyendo.

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