HUGO YASKY- Secretario General de la CTA de los Trabajadores y Diputado electo por Unidad Ciudadana-


Por María Quintero

¿Qué representa esta reforma laboral y cuáles son sus artículos más dañinos para los y las trabajadoras?

Este es un proyecto que pretende arrancar de raíz las conquistas del movimiento sindical y de los trabajadores desde la época del primer peronismo hasta ahora. Lxs trabajorxs tenemos un acumulado de conquistas que después se plasmaron con una ley. Norberto Centeno, uno de los abogados laboralistas -recordado por la noche de las corbatas- plasmó esas conquistas en una norma legal que es la Ley de contrato de trabajo.

El núcleo y todo lo que este proyecto de reforma plantea, salvo algunos artículos relacionados a las licencias parentales que creo que las pusieron para decorar un poquito, es convertir esta ley de contrato de trabajo en una pieza de museo.
Es una ofensiva de los grupos empresarios más poderosos y no tiene nada que ver con esto que dicen de que es para de generar condiciones para que las PYMEs puedan emplear más gente. Acá a las PYMES ni siquiera se las consultó, ni se las convocó, se las ignoró olímpicamente, al igual que a las dos CTA. Los grandes grupos empresarios y el gobierno necesitan darle un gesto al FMI, de manera imperiosa,   que sea consistente con el reclamo de avanzar con las reformas estructurales, que son un condicionamiento en relación con el endeudamiento externo.

En la última reunión que tuvo Macri en Estados Unidos, lo grupos económicos que se encargaron de auscultar la situación de la Argentina, como si fueran una especie de junta médica, señalaron con claridad que hay que avanzar sí o sí con las reformar laboral, previsional y fiscal.

Creo que la reforma recoge ese mandato, y para lxs trabajadorxs significaría un retroceso que nos llevaría a una etapa preperonista. Es decir, estaríamos como cuando los trabajadores en la década del ‘30 no tenían derechos ni a litigar porque no existía justicia laboral, como no existiría después de esta reforma la figura del despido sin causa, ni la horas extras porque tampoco se cumpliría con la norma elemental de la jornada laboral de 8hs. después de las cuales se debería percibir horas extras. Esta reforma prevé una bolsa de horas anuales, que es una forma de hacer desaparecer la conquista del pago de horas extras.

Además, con esta reforma, el juicio por causa laboral tendría apenas un lapso de un año para realizar el reclamo. Uno dice apenas porque muchas veces el juicio sobreviene tras un accidente y muchas veces un obrero, una obrera, un trabajador x, tarda más de un año en reponerse de un accidente y luego hacer un juicio laboral. La dictadura recortó de 4 a 2 años -que es lo que actualmente rige- el lapso para poder iniciar un juicio laboral, ahora se lo quiere reducir a un año.

Otro punto de la reforma es que aparece una figura que es el trabajador autónomo económicamente dependiente, que es una especie de zombie laboral que está en un limbo que no es la ley de contrato de trabajo, no es el 14bis, que no es la Constitución Nacional, es decir, es alguien que no tienen absolutamente ningún derecho.

El blanqueo que propone la reforma es una especie de amplia amnistía para los patrones sin nada a cambio, de tal modo que en una etapa o en una coyuntura económica en la que hay depresión y es más fácil perder el empleo que conseguir uno nuevo, lo que va a pasar con el abaratamiento de los despidos, es que va a haber más despidos. Al contrario de lo que el gobierno propone como una especie de sofisma.

Entonces, fundamentalmente, hay que defender la ley de contrato de trabajo, los convenios nacionales, no se puede aceptar la idea que ellos proponen como algo moderno, como el trabajador base 0, que sería el trabajador tipo Uber, que a cambio de un determinado servicio recibe una paga sin ningún tipo de relación ni ligazón que le permita en algún momento reclamar un derecho.

La CGT dijo en conferencia que había algunos artículos que se podían discutir pero que no iban a permitir que se toque la ley de contrato de trabajo. ¿Están de acuerdo con esto o creen que hay que rechazarla de plano, porque no es momento de discutir una reforma laboral?

Creo que lo más claro, y que lo que dejaría menos lugar a dudas sería en este momento un rechazo frontal. De todas formas, es importante que la CGT, que hasta ahora venía en una actitud zigzagueante, haya optado por definir el rechazo. Y si junto con las dos CTA podemos consolidar un frente común, mucho mejor.

¿Cuál es el plan de acción que hay que llevar adelante una vez que la ley entre al congreso?

Yo estoy convencido de que solo vamos a parar esta reforma si hay una gran movilización y una gran participación de los trabajadores y sus organizaciones. Porque está claro que el gobierno está abriendo distintas líneas de negociación con los gobernadores para discutir los recursos de las provincias a los que pretende someter con un toma y daca por las cuestiones de los fondos y los recursos de las provincias.  Hay que tratar de evitar que un acuerdo por los recursos de las provincias termine siendo la vía que le permita ser mayoría al gobierno con el asentimiento de los gobernadores presionando a los diputados o a los senadores de cada una de las provincias. Es decir, puede ser que la sanación de la ley sea el elemento de negociación de otros temas y otros paquetes que no tienen nada que ver con los trabajadores y con sus conquistas laborales. Lamentablemente uno siente que es deplorable que las cosas se planteen así, pero es la realidad, entonces, lo mejor sería para curarnos en salud, la movilización de los trabajadores para presionar sobre los diputados.

Debería ser muy difícil para alguien que viene del justicialismo y para quien reivindique al peronismo votar una ley que es la liquidación del corazón de las conquistas del peronismo. Y hablo del primer peronismo, no hablo de las conquistas de Cristina Kirchner ni de Nestor sino del núcleo que le dio vida, sentido, presencia y vigencia a lo largo de décadas al peronismo, porque precisamente, el corazón del peronismo fueron las leyes sindicales.  Votar esa reforma y perder esas conquiestas significaría perder la esencia de lo que conquistó el peronismo, y creo que los gobernadores que se dicen parte de ese movimiento tendrían que dar muchísimas explicaciones a sus ciudadanos y a quienes somos parte del peronismo. 

El gobierno mostró ese domingo de abril cuando se trató de instalar la escuela itinerante por el reclamo de salarios, que la reacción ante el reclamo fue reprimir.  Teniendo en cuenta esto, ¿ven factible esa repuesta hacia la movilización contra la reforma dentro del escenario que se plantea?

Estoy convencido que acá tiene que haber una especie de puente entre la calle y el debate dentro del recinto. Debemos lograr poner en sintonía las movilizaciones de los trabajadores, que la convocatoria sea amplia, plural, asentados en un dato objetivo que es que la mayoría de la población rechaza la reforma del gobierno. Ha salido una encuesta de opinión de Analogías que anduvo circulando por las redes sociales – Analogías es una consultora que no tiene anda que ver con el kirhcnerismo, o sea que es insospechada- en la que claramente se verifica un alto nivel de conocimiento, un alto rechazo de lxs trabajadorxs y una amplio consenso en torno a que esta sería una reforma para beneficiar a los grandes grupos empresarios, ni siquiera a los pequeños empresarios.

Entonces, si hay una base de rechazo muy fuerte, si hay un clamor hacia el interior de las organizaciones de las centrales – nos pasa a nosotros, le pasa al CGT que están en todo el país sacando pronunciamientos en contra de la reforma laboral- entonces, evidentemente, la movilización popular está a un paso y es el que tendríamos que dar si esta ley o si este proyecto llega al recinto.

En la conferencia del otro día en la CTA, usted decía que en la fundamentación del proyecto se cita una frase de Martínez de Hoz. ¿Por qué cree que el gobierno se anima a una cita semejante?

Quizás el gobierno o quien introdujo esa frase que es “Venimos a la liberar las fuerzas productivas de la nación”, subestimó la capacidad de la ciudadanía de advertir la presencia de esa frase, y pensó que pasaba inadvertida y que iba a ser un guiño a los sectores del poder.
Quizás fue ese segundo fulguroso de soberbia de los que se creen ganadores, no lo sé, pero lo cierto es que remite a la referencia histórica en la que abrevan estos sectores del poder económico que han ido a vender la piel del oso a Estados Unidos antes de cazarlo. Porque han ido a Estados Unidos a explicar, como dijo el Presidente de la Nación, que el populismo es como una borrachera después de la cual uno sufre de dolor de cabeza. Y todas esas frases realmente son agraviantes para todos lxs argentinxs, porque por más que uno diga que corren por cuenta de quién las dijo, quien las dijo nos representa a todxs, a los que lo votaron y a los que no lo votaron. Creo que ningún presidente de Estados Unidos vendría a nuestro país a hacer una composición de lugar de ese tipo para explicar quién es Donald Trump, ni que son los Republicanos, el Tea Party ni el partido demócrata y, sin embargo, nuestro Presidente se cree con derecho a denigrar a lxs argentinxs y a la cultura político social de nuestro país.

Hablaba antes de las exigencias del FMI y de las visitas del Presidente a Estados Unidos. ¿Cuáles son esas exigencias?

Hay un tema que es real y es que el FMI exige y aprieta y no solamente por una cuestión ideológica, es decir, hoy la Argentina está en un nivel de fragilidad en términos del nivel de deuda que está tomando, este es un dato objetivo, es decir, los acreedores externos, como todo acreedor, quieren tener la seguridad de que el dinero que prestan, vuelve.

Aunque, lamentablemente, la Argentina siempre fue un país que honró sus deudas, inclusive lo ha hecho con los Fondos Buitres, en un claro abuso de esos sectores. Pero independientemente de eso, le están diciendo al gobierno: bueno nosotros queremos que ustedes nos demuestren que el costo laboral en Argentina va a bajar, que el costo para los empresarios cuando despiden un trabajador va a bajar abruptamente, que las leyes sociales de ese país van a desaparecer, que Argentina va a tener la misma realidad descertificada en términos sociales que tiene Perú, Colombia, México, que que la Argentina será uno más de los países de América Latina en los que la mano de obra es muy barata, donde la educación pública no existe, donde la universidad se paga, donde hay ricos muy ricos y pobres muy pobres y donde el 30% está adentro y el 70% mira de afuera. Ese el modelo social para la Argentina y que ustedes tienen que aplicar para que nosotros sigamos abriendo la canilla del endeudamiento externo.

Y el gobierno necesita el endeudamiento externo porque hoy en día la economía de la Argentina no funcionaría sin ese endeudamiento. Eso es lo que está apaleando el déficit fiscal, la inflación sigue subiendo, la economía sigue amesetada.
Entonces, creo que el gobierno va a tratar de avanzar aunque tenga que derribar paredes y nosotros tenemos que tratar de que la defensa de la ley de contrato de trabajo y los derechos sindicales sea lo suficientemente consistente, homogénea, clara, con la capacidad de crear adhesiones por parte de lxs trabajadorxs para que esto no pueda pasar.

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