Efeméride

NÉSTOR, EL RARO

Texto: Gustavo Vera
Ilustración: Ivana Chiarelli

Con Néstor Kirchner y con Hugo Chávez me pasa algo raro, son las únicas dos personas a las que nunca conocí y que extraño como si fueran familiares o amigxs que ya no están. A Néstor en realidad sólo puede apretarle la mano una vez, hace ya tantos años que me da vergüenza decirlo. Resulta que por laburo tenía que ir a cubrir no sé qué cuestión a la Base Área del Palomar. Ese día, fiel a su estilo, los re contra cagó a pedos a los milicos y cuando terminó, y también fiel a su estilo, bajó a saludar a la gente. Yo me estiré para darle la mano y le dije “Aguante la Academia Presidente”, me sonrió y me dijo: “El domingo ganamos, quédate tranqui pibe”. Ganamos.

Néstor es la persona que a muchxs de los de mi generación nos sacó de la boludez: por un lado, nos hizo cortar con los berretines pequeños burgueses de imaginar revoluciones cubanas en la Argentina, cuando la mayoría nunca habíamos pisado un barrio popular. Y por el otro, nos enseñó que la política de masas es la única que transforma realidades, que los movimientos populares son los que cambian la historia y que hay que estar en los lugares donde están los humildes. En resumen, nos dio un sopapo de clase.

Néstor Kirchner fue una casualidad en un país acostumbrado a la indignidad perpetua, en un país que en doscientos años de historia sólo había conocido diez de avanzada popular. Lo tuvimos de puro orto, hablando mal y pronto. Por esas cosas del destino que a veces se dan y justo en el momento en el que más lo necesitábamos y en el que peor estábamos. Porque Néstor no sólo tuvo la terea faraónica de volver a dar un piso de dignidad a la inmensa mayoría de la población, sino también la responsabilidad histórica de reconstruir desde las cenizas, que habían dejado la Dictadura y el Menemismo, al campo popular.

En el año 2009, luego de perder la elección con De Narváez, tuve la suerte de escuchar a Néstor en Parque Lezama y, ante una centena de militante de “Carta Abierta”, decir algo así como “perdimos porque no profundizamos el Proyecto”. El tipo, a los pocos días de perder él -que era el mejor de todxs nosotrxs- contra un don nadie, tenía claro y no tenía ningún miedo en decir que habíamos perdido porque no habíamos hecho las cosas como teníamos que hacerlas. Y tan clara la tenía, que desde 2009 a 2011 se dieron los que tal vez fueron los dos mejores años del Gobierno popular, que terminaron con el 54% de los votos a favor.

Por eso, después de lo que pasó el domingo pasado hay que tener reflexión política sobre el momento en el que estamos, donde los enemigos del pueblo nos ganan una vez más por los votos. Si no logramos poder pensar como Néstor en 2009, entonces, que flaco favor le haremos a “el flaco”. Y sobre todo, nos estaríamos cagando en lo que él nos pidió encarecidamente: “Cuiden a la compañera coraje”. Que como él en 2009 se rompió el alma en estas elecciones, a pesar de las persecuciones de los poderosos y los traidores e impresentables que tenemos adentro.

Néstor fue un personaje raro, fue todas las metáforas del peronismo en una sola persona: fue octubre pero parecía mayo, fue el hecho maldito del país burgués, fue comer tallarines los domingos con la vieja y fue sobre todo el subsuelo de la patria sublevada.

Hoy que ya no somos una mayoría, pero que sí somos una minoría intensa, necesitamos tener a Néstor Kirchner como faro en nuestra práctica política, y volver a ser de esos rarxs, como lo fue Néstor. Porque aquellxs que son y se asumen de una especie rara trascienden en la memoria de los pueblos. A lxs comunes nadie los recuerda.

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