ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE:
UN NUEVO SALTO HACIA ADELANTE DEL CHAVISMO

Por Miguela Varela

Finalmente llegó el día: Venezuela concretó la votación para conformar la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) sin la participación de la oposición.
Con más de 500 candidatos, la convocatoria tuvo como objetivo elegir a lxs encargadxs de redactar una nueva Constitución Nacional. Se trata de la segunda reforma constitucional de la era chavista.

Por su parte, la oposición sólo se asignó como tarea convocar a manifestaciones que entorpezcan la votación, atribuyéndole a ésta no sólo un perfil ilegal sino también un carácter ilegítimo.

Es la Constitución la que prevé en su artículo 347 la posibilidad del Poder Ejecutivo de convocar a la ANC. No así el plebiscito celebrado por la Mesa de Unidad Democrática el pasado 16 de julio, el cual no fue celebrado en el marco del Consejo Electoral por lo que careció de toda legalidad. En cuanto a su legitimidad, de acuerdo al Consejo Nacional Electoral de Venezuela, fueron 8.089.320 personas quienes participaron de la jornada electoral, una cifra contabilizada casi al cierre de la jornada. Los números fueron difundidos por la presidenta del Consejo, Tibisay Lucena, quien informó que esa cifra corresponde al 41,53 % del censo electoral, en el que están inscritas cerca de 19,5 millones de personas. Además, según declaró la ex canciller Delcy Rodriguez,“la nueva Constitución será sometida a referendo, y es allí donde estará su legitimidad”.

Al mismo tiempo, se sucedieron hechos de violencia que dejaron, según la Fiscalía, ocho muertos en distintos enfrentamientos.

¿Pero cuál fue el objetivo final de esta convocatoria en un clima político tan hostil? La ANC tiene dos objetivos fundamentales: uno institucional y otro político. El primero apunta a la consolidación de medidas económicas y sociales a través del otorgamiento de su rango constitucional. Se trata de institucionalizar ciertas conquistas alcanzadas, que puedan ser “irreversibles” ante cualquier cambio de escenario político.

El segundo objetivo intenta fortalecer la praxis política ciudadana dentro del proyecto del chavismo. Es decir, movilizar al pueblo venezolano y empoderar sus espacios de participación comunitarios. Esto se da con la mirada puesta en las últimas experiencias latinoamericanas, que demuestran que cuando los gobiernos progresistas no han construido canales directos de participación y comunicación con el pueblo, éste se ha alejado y su fuerza política se ha debilitado ante los intereses concentrados y el poder de los medios de comunicación.

Maduro eligió dar un salto hacia adelante, en un contexto internacional que lo asedia: los gobiernos de la Unión Europea, Estados Unidos, Brasil, Argentina, Chile, México y Perú emitieron comunicados que consideran ilegítima la votación. Es una clara demostración de alarma por parte de los poderes mundiales, ante la iniciativa del gobierno venezolano de llevar adelante la convocatoria de la ANC a pesar de las amenazas internacionales.

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