VENEZUELA APUESTA A TODO O NADA

Por Miguela Varela

A menos de una semana de las elecciones que conformarán a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), el escenario político venezolano parece incierto, pero marcado por algunas certezas. La oposición ensaya nuevas estrategias en el plano institucional que apuestan al derrocamiento definitivo del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) del gobierno, mientras que el oficialismo apuesta a todo o nada.

La ANC convocada por Nicolás Maduro es un recurso consagrado en el artículo 347 de la Constitución Nacional con el objetivo de transformar el estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva carta constitucional. En esta oportunidad, se busca elegir 364 miembros territoriales, 173 sectoriales y 8 indígenas para “institucionalizar el sistema de misiones sociales y sentar las bases jurídicas para un nuevo modelo económico post-petrolero”. Además la mitad de los miembros serán electos por la base de la clase obrera. Esto es lo imperdonable, lo imposible, el contraejemplo. No es admisible que la mayor reserva de petróleo del mundo, no conforme con haber reformado la constitución sobre cimientos populares en 1999, apueste a su profundización para consolidar un modelo económico socialista. Si bien Venezuela ya cuenta con organizaciones comunitarias a través de sus 45.000 consejos comunales, la Constituyente apuesta a consolidar el proceso político popular.

Como contracara de la ANC, la oposición organizó 16 de julio una consulta popular sin el aval del Consejo Electoral, por lo que carece de validez legal.  Sin embargo, lo llevó adelante igual y bajo el diseño de tres preguntas fundamentales: ¿rechaza y desconoce la realización de una constituyente propuesta por Nicolás Maduro sin la aprobación previa del pueblo de Venezuela? ¿Demanda a la Fuerza Armada Nacional y a todo funcionario público obedecer y defender la Constitución del año 1999 y respaldar las decisiones de la Asamblea Nacional? ¿Aprueba que se proceda a la renovación de los Poderes Públicos de acuerdo a lo establecido en la Constitución y a la realización de elecciones libres y transparentes, así como a la conformación de un Gobierno de Unión Nacional para restituir el orden constitucional?

Esta nueva herramienta que utiliza la oposición para deslegitimar el gobierno de Maduro y destituirlo, apela a instalar la idea de que el escenario de conflicto no es solamente político, sino también institucional. Es decir, si bien es clara la existencia de una disputa política entre dos fuerzas, hasta ahora no han podido debilitar las bases institucionales del gobierno. Lo han intentado con la Fiscal General, pero ahora pretenden profundizarlo.

¿Por qué es importante comprender la “táctica institucional”? Básicamente, porque el resto de las pruebas ensayadas no están dando sus frutos: ni las maniobras mediáticas, ni la guerra económica a través de las grandes corporaciones, ni el intento de involucrar a las Fuerzas Armadas a través de un atentado, ni la violencia en las calles ni la internacionalización del conflicto con Estados Unidos y la OEA a la cabeza.

Tanto la oposición como el gobierno comenzaron un juego de suma cero que evidenciará sus resultados el próximo 30 de julio.

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