REPENSAR LA ENSEÑANZA DE LA LENGUA

 Por Ludmila Centurión Girola

La ley 26.2006 un pilar para el desarrollo de una mejor educación.  En los años continuos a la recuperación de la democracia, en nuestro país se trabajó arduamente por poner en escena la significancia de denominaciones naturalizadas en el inconsciente colectivo de nuestra sociedad. Un ejemplo es el concepto social que atañe a los Pueblos Originarios, durante añares nos dirigimos a ellos denominándolos Aborígenes -desconociendo sus derechos por las tierras que habitan- o llamándolos indios en relación al lugar al que creyó llegar Colón, India, cuando arribó a América.

Hoy debemos repensar todos los arquetipos que forman las bases del saber cultural hegemónico. Deconstruir lo opresor, para construir lo que nos va a formar como una sociedad más justa. La deconstrucción conceptualmente de la Enseñanza de la Lengua y la Literatura para dar un paso hacia las Prácticas sociales del Lenguaje, puede ser un buen comienzo.

 Sobre Deconstrucciones

 A partir de la decisión política de un Gobierno progresista e innovador en la región, en 2006 se modificó en nuestro país la visión del Sistema Educativo Nacional y se fijó el objetivo de producir una transformación de sus propósitos y funcionamientos a través de una recuperación del sentido social de la enseñanza. La nueva premisa educativa tiene como fin último democratizar la educación garantizándola como un derecho para todas las niñas y los niños.

En este sentido, y como punto de inicio, se identificó a unas de las grandes problemáticas con la que se encuentra Estado -después de décadas de vaciamiento de la educación-: la mayoría de lxs alumnxs no logra finalizar sus estudios porque su manejo del lenguaje oral y escrito es rudimentario en relación a las saberes mínimos que un ciudadano debe adquirir para desarrollarse en la sociedad actual. Estos entienden al lenguaje como la herramienta política esencial para que los ciudadanos piensen y se informen de manera crítica.

A raíz de esta lectura sobre la realidad escolar, el Estado de bienestar de la década anterior inserta en Marco General del Diseño Curricular de Educación Primaria el siguiente concepto sobre la importancia de la lengua en el ámbito escolar “El ejercicio de todos los derechos de los ciudadanos se concreta principalmente a través del lenguaje oral o escrito, de la posibilidad de apelar a usos específicos del lenguaje, de buscar consensos expresando e integrando diferencias por medio del diálogo y la palabra hasta producir los acuerdos siempre renovados que regulan la vida en común y preservan para todos el ejercicio pleno de la ciudadanía.” Es entonces que se puede afirmar que la nueva concepción de enseñanza y aprendizaje del lenguaje es un constructo complejo desmarcado de la mera enseñanza de la gramática o la métrica. Que solidifica las bases para afirmar que estas nuevas previsiones son la estructura medular que consolida el cambio de paradigma educativo, un proyecto político, social y cultural que prevé la formación de estudiantes que puedan progresar en la escuela como ciudadanos críticos, activos y participativos.

Como protagonista de este cambio positivo se encuentra la sociolingüística que reemplaza con un nuevo nombre al Área de Lengua y Literatura por “Prácticas sociales del lenguaje”, un cambio cargado significativo, porque está fundamentado en la concepción de que la lengua escrita y oral no se aprende solo en la escuela. Esta mirada además deja ver que la Institución le da una forma y contexto correcto para el uso y el desarrollo adecuado del lenguaje pero poniendo en escena que todos los seres humanos que crecen en una sociedad determinada adquieren saberes previos a los aprendizajes institucionalizados, mediante la socialización y el constante estímulo.

Esta nueva forma de ver a la materia invita a desestructurar los aprendizajes obligatorios de manera tal que los saberes previos de los alumnos sean el punto de partida para los ciudadanos en formación.

Los desafíos imprescindibles

Las Prácticas Sociales del Lenguaje enfrentan el desafío de superar a las prácticas tradicionalistas de transmisión del conocimiento y mera enseñanza de la gramática para constituirse en la ponderación de la enseñanza en la diversidad y la heterogeneidad de los fenómenos del lenguaje.

Estas modificaciones conceptuales y estructurales provienen con los resultados de estudios llevados adelante en décadas anteriores por las autoras francesas Boutien y Boucheton que abordan un análisis social para atender este objetivo de transformación, quienes plantean  que habría que ir más allá de la noción del “alumno productor de textos” y tomar en consideración al “alumno productor de prácticas”.  Es decir, el alumno como un activo integrante del proceso de enseñanza-aprendizaje y no como una tabla rasa receptora de información y carente de saberes previos.

Se debe resignificar y reconstruir la forma de ver a la escuela y cómo la escuela enseña la lengua oral y escrita, siempre teniendo en cuenta el contexto de mundo social actual, entendiendo a la institución educativa, enmarcada en la ley 26.2006, como un espacio de ampliación de los conocimientos y formación de ciudadanos libres independientes y capaces de desenvolverse de manera natural en la sociedad. Esto es indispensable para consolidar una sociedad más justa con igualdad de oportunidades y de trato para todas y todos.

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