Entrevista a Lisandro Carcavallo – Director del Documental Cemento –

 

“CREAR MEMORIA  Y REIVINDICAR CEMENTO ES UN ORGULLO MUY GRANDE”

 

 Por Javier Tucci

Así se lo dijo a PPV el director y productor del documental “Cemento”, a días de su estreno. Pasen y disfruten de un recorrido por aquel mítico antro de la calle Estados Unidos del barrio de San Telmo que fuera regenteado por Omar Chabán y Katja Alemann, y que transformó el under en la usina cultural del rock argentino de los últimos 30 años.

El título de una nota que escribiera al cumplirse el segundo aniversario de la muerte de Omar Chabán fue “El hombre que le abrió y le cerró la puerta al rock” (http://bit.ly/2fImNxn). Aquella nota me vino a la cabeza inmediatamente después del diálogo que mantuvimos con Lisandro Carcavallo en un bar ubicado en la esquina de Álvarez Thomas y Lacroze del barrio porteño de Chacarita. Y enseguidita, de retorno al hogar, me puse a pensar un poco más sobre la oportunidad que significó para la cultura ese hombre al que Luca Prodan inmortalizó en su “Omar, quiero dinero” -no sin olvidar su cuota de responsabilidad en las muertes de los 194 pibes de Cromañón-.

Cemento, su segundo proyecto luego del Café Einstein, fue y todavía sigue siendo esa marca registrada de ‘si pasaste por ahí fue porque estabas en la dirección correcta’.

Tecnología de mierda, torpeza individual y abejas que auguraron segundas partes

Si no hubiera apretado el botón de eliminarlo todo en mi celular, esta entrevista no se hubiera realizado por segunda vez, y todo se lo debo a la onda, sencillez y grandeza de Lisandro. Ahora que caigo tampoco hubiera sido posible preguntarle por lo ocurrido en el recital del Indio en Olavarría -porque el primer intento fallido de entrevista fue un día antes al show-.

Dicen que las segundas partes no son buenas, pero me niego a esa imposición cultural; fueron las abejas, sinónimos de laboriosidad, que revolotearon por nuestro café que presagiaron de antemano el reme que tendríamos que darle a esta nota.

Así que acomódense frente a la pantalla y disfruten de este adelanto de lo que será Cemento, un laburo colectivo pero que activó un pibe de 30 años que se las trae en la industria documental.

¿Cómo y por qué nace el proyecto de documentar Cemento?

Un poco tiene que ver con mi experiencia personal de cuando era pendejo, porque Cemento era el lugar al que todos caímos a ver una banda que te gustaba y donde conocías otras nuevas. E incluso era un lugar donde hasta se hacían recitales a beneficio donde tocaban veinte bandas por $1 y dos alimentos. También por una reivindicación que considero necesaria, porque fue muy importante para nuestra cultura y el desarrollo de nuestros músicos.

¿Cómo financiaste el rodaje del documental? ¿Utilizaste algún fondo del Estado como el que ¿brinda? el INCAA u otros, o te mandaste por otro lado?

El docu se hizo de manera totalmente autogestionada e independiente pero con la colaboración de grandes amigos, como por ejemplo la gente de Under Style que son productores de la peli junto conmigo y que han hecho junto a Decime Puente, la productora que fundamos, un gran laburo.

No hemos contado con ningún subsidio por parte de nadie pero sí hicimos un ideame, donde mucha gente colaboró para registrar las cosas y pagar los trámites necesarios, siempre en un ida y vuelta con remeras, acceso a la avant premier, posters, etc. Estamos muy agradecidos con Ideame, fueron muy atentos en todo momento y se comprometieron de lleno para que logremos el objetivo.

¿Quiénes participaron del documental?

En lo que respecta a los entrevistados fueron periodistas y más de ochenta músicos que tocaron en Cemento, pasando por Ricardo Mollo, Ricardo Iorio, La Renga, el Indio Solari, Mario Pergolini, Juan Di Natale, la mismísima Katja Alemann y Alejandro Taranto, quien estuvo al frente de la producción musical que grabó Aldana Aguirre. Hoy por hoy somos un equipo de doce personas, entre ellas Leandro Chirico en dirección de fotografía y cámara; Leandro Sánchez en montaje; Julia Pedulla en diseño de imagen; Franco Medina como asistente de producción y guion; Mariano Mazzitelli en sonido; Meche Magariños y Marisol Giusti como asistentes de producción y gente que ha trabajado creyendo en una historia que merecía ser contada.

Cabe aclarar que este proyecto lo empecé solo y que hoy el proyecto cuente con doce personas es porque hay gente que le interesa mucho la cultura, crear memoria y reivindicar Cemento, y estar a lado de todos estos monstruos es un orgullo muy grande.

Teniendo en cuenta que Cromañón marcó un antes y un después en la historia argentina y en la construcción de identidad de los jóvenes, ¿cómo ves hoy la cultura rock que se despliega tanto en la Capital Federal como en el resto del país? ¿Persiste todavía ese hazlo tú mismo colectivo o pesa más el mercado?

Todo cambió mucho, se perdió cierto romanticismo que tal vez antes primaba y que se acompañaba en conjunto con una ideología marcada. El heavy metal tenía una ideología, el punk también, había un mensaje en la vestimenta, en las bandas que escuchabas, porque el mensaje se daba en todo ámbito, sea social o político. Creo que hoy está menos marcado eso, por el simple hecho de enterarnos de un evento por Facebook seis meses antes, muy diferente a como lo hacíamos, eso de ir a la puerta de un recital para enterarte por un volante o ver si conseguías el cassette ¡El hecho de caer en los sucuchos para ver bandas era mágico! Hoy hay muchas facilidades como por ejemplo poder grabar un disco o escribir para un medio gráfico desde tu casa, que obvio que está buenísimo pero carece de romanticismo.

¿Lo sentís más frío?

Siento que hay una frialdad que antes no existía, por lo menos en el mainstream, porque el under resiste de alguna forma; tal vez las bandas nuevas nunca vivieron aquel under del proceso del auge del rock. Aquel rock iba más allá de la estética, porque cundo ibas a ver una banda estabas cantando todo aquello que no tenías cómo expresarlo y lo expresabas a través de esas letras… el mensaje es muy importante, creo que extrañamos eso, el estallido de La Besuit o las Manos de Filippi. Ojo, no se trata de vivir del pasado sino de crecer y aprender.

¿Crees que faltan esos mensajes contestatarios en la coyuntura político-social y económica actual?

Creo que sí, ceo que el rock siempre tiene que estar de frente a la política, porque cuando se empiezan a mezclar pasa como con lo de La Mancha de Rolando que un día tocó con Amado Boudou, luego dijeron que si ganaba Macri se iban a vivir a México y al tiempo estaban tocando en el parador de Clarín. El rock tiene que estar de frente, ojo, no se trata de apoyar o no, porque si hay una medida que está bien… adelante con eso.

¿Cómo la ley de la música o el apoyo del INCAA?

Claro, pero no te pares de la misma vereda, porque nunca van a estar de la misma vereda. Coincido en que todo es político, pero hay formas y formas. Lo mismo le pasó a La Bersuit apoyando al Kirchnerismo y tampoco sé si le sirvió de mucho. El rock deber ser el que nos muestre y grite por nosotros. Acompañar está bien, pararse del mismo lado, no.

En lo que respeta a tu laburo de documentalista, ¿cómo ves aquel paradigma donde el INCAA brindaba un gran apoyo llevando las obras a las salas de todo el país, a lo que se da hoy con los recortes presupuestarios?

¡Lo veo terrible! Somos un país que tiene grandes producciones nacionales, nuestro cine ha demostrado lo que se puede hacer con muy poco y eso habla de mucho talento. Somos un país que tiene artistas maravillosos en todo sentido, desde técnicos, directores de fotografía, cámaras, etc. La verdad es que hay mucho talento como para darle un límite a eso y con todo el auge audiovisual que tuvimos en los últimos años, donde hemos contado con películas premiadas a lo largo del mundo, me parece una falta de respeto. ¿En un mundo que es cada vez más audiovisual vas a limitar eso? Ya nos están limitando el derecho a la educación porque no hay vacantes, nos están limitando el derecho a la vivienda cuando de golpe nadie puede acceder a una casa, nos están limitando el derecho a comer y a la salud, cuando de golpe en los hospitales faltan insumos y gente durmiendo en la calle. Parece que prima más quitar cosas que darlas. Y no se trata de dar beneficios, sino que son derechos.

Al final vamos a terminar consumiendo la cultura transformer.

¿Qué le aporta el documental a la cultura en momentos donde reina la cultura-in, sea por el Estado comandado otra vez por el neoliberalismo o el acoso de la tinellización de la TV y el cine?

Aporta muchísimo, sobre todo porque hay que entender a Cemento como un epicentro contracultural muy groso. No nos olvidemos de que a partir del advenimiento de la democracia, cuando la policía todavía te paraba por tener el pelo largo o por vestirte de tal manera, Cemento abría sus puertas a montones de artistas y performers guardados tal vez en la época de la dictadura o que tenían pequeños lugares como el Café Einstein que particularmente también era de Omar Chabán, en donde podían expresarse y donde caían razzias todo el tiempo. Fue un lugar también para los primeros trasvestidos y performers, la organización negra, Batato Barea, Fernando Noy, las Gambas al Ajillo, un lugar que abrió totalmente las puertas y no contaba con derecho de admisión, algo rarísimo para esa época. Y en la época del rock fue fundamental para que hoy tengamos las bandas que tenemos, porque empezaron a desarrollarse bandas como Sumo, Divididos, Las Pelotas, Los Redondos. Va a aportar muchísimo a nuestra cultura y al entendimiento del movimiento rockero; de cómo surge por ejemplo lo que hoy es Fuerza Bruta, porque vamos a poder ver imágenes de lo que era Organización Negra y lo que fue el Teatro de Acción e Interacción con el público.

¡Una Usina cultural de la hostia!

¡Tremendo! Y cito a Alejandro Taranto cuando en el documental dice que ‘fue la Usina Cultural más importante del país hasta el momento. Se habla de Cemento como se habla del Instituto Di Tella y hoy no se puede creer que sea un estacionamiento del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.’ Espero también que este documental sea el puntapié inicial de muchos otros que van a venir; a nuestros lugares hay que cuidarlos y respetarlos, porque si no construimos memoria, lamentablemente, va a ver otro Cromañón, porque no aprendemos, no crecemos, destruimos todo el tiempo y ojalá eso cambie en algún momento.

¿Cómo recabaron el material de archivo?

En la página decimos que el docu lo hacemos todos, porque hicimos una convocatoria online y tuvimos la suerte de que muchísima gente se copó mandando entradas, fotos y videos. Ese aporte fue fundamental para hacer esta peli; lo gratificante fue también saber que hay tantas personas que guardan entradas de recitales y revistas de esa época. La mismísima Katja Alemann nos ha cedido mucho material como así también bandas como La Renga, Kapanga, artistas que han buscado y revuelto en su archivo y nos han enviado material, biógrafos de rock y Juan Riggirozzi, quien dirigió el docu sobre los violadores. Desde el equipo de Cemento sólo tenemos palabras de agradecimiento por la banca de los medios, la difusión de esta peli independiente que desde el minuto cero fue apoyada, y eso es lo más lindo que pudimos recibir.

¿Podría el documental ser el puntapié inicial para que ese estacionamiento que es hoy lo que fue Cemento pueda volver a ser un lugar de la cultura?

Sí, estaría buenísimo poder hacer un centro cultural, un lugar donde se pueda construir y generar cultura. A partir del docu y del libro de Nicolás Igarzábal al menos logramos que sea reconocido con una placa que posibilitó el legislador porteño Pablo Ferreyra.

¿Qué pensás de Omar Chabán?

Creo que Omar, sin decir que haya sido inocente de nada porque se sabe que tuvo gran responsabilidad en lo que pasó en Cromañón, fue el gestor cultural fundamental, y es innegable lo que hizo por y para nuestra cultura. Primero tuvo el Café Einstein que resistió a la dictadura donde iban montones de artistas a expresarse, y el under un poco nace ahí. Y como dice Iorio en el documental ‘es una lástima que él haya querido progresar, sino hoy sería el rey’ (http://bit.ly/2nh4UeR).

¿Qué fue lo que más te partió la cabeza del documental?

Justamente, si bien toda entrevista que realicé fue única, fue sentir el cariño, respeto y agradecimiento que todos expresaban por Omar; muchos se emocionaron hasta las lágrimas al hablar de él y otros que me decían ‘le debemos esta entrevista y este documental a Omar’.

¿Si estuvieras documentando el fenómeno ricotero, cómo sería un posible final, teniendo en cuenta lo ocurrido en el último recital del Indio en Olavarría?

En un documental es muy importante la mirada que uno le quiere dar, uno tiene que partir de ciertas premisas establecidas antes de las entrevistas y luego el documental se va armando y se va desarrollando de acuerdo a los testimonios, pero siempre teniendo muy en claro lo que uno quiere contar.

¡Lo que pasó en Olavarría es terrible en todo sentido! El otro día leía a Sergio Marchi que decía que lo que pasó era una radiografía del país, y creo que un punto tiene que ver. Que la agencia oficial de noticias TELAM no haya mandado ningún representante por recorte presupuestario, que la gobernadora haya dicho no a Tandil y después sí a Olavarría, cuando sabemos que Tandil es una ciudad muchísimo más grande y preparada y que cuando se hicieron los recitales nunca pasó nada. Y la gente que fue, entre ellos mi hermano, me contó que el recital en sí fue raro, porque el Indio lo paraba pero no se veía nada fuera de lo normal. Lo que fue heavy fue la salida, en donde mandaron a todos por una misma calle con tablones a los costados… YO AL INDIO LO VOY A BANCAR SIEMPRE, no me importa si vive en una mansión… porque es un laburante de la música, fue el único artista a nivel mundial que grabó más de diez discos de forma totalmente independiente sin firmar absolutamente con nadie y que llena el estadio que quiere. Tener un artista que reivindica la independencia así, que deja cualquier multinacional de lado, que rechazó un montón de lugares tentadores para ir a tocar… hay que empezar a separar las cosas, porque todo el mundo está diciendo y comparando su vida con esa frase de “el lujo es vulgaridad” y ni siquiera la canción habla de eso, sino sobre una mina.

Si tuviese que documentar el fenómeno creo que sería imposible no pensar en los dos pibes que no están más, que al final se supo que no murieron por una avalancha y que el periodismo ha hecho un gran trabajo de desinformación y estigmatización, sobre todo los grandes medios, porque los más pequeños han hecho crónicas maravillosas y reflexiones mucho más interesantes. Creo que fue terrible porque se dejó en evidencia la ausencia del Estado, la de los medios de comunicación, la falta de producción por parte de una productora, porque hay algo que no podemos obviar que es que si el contrato decía 150.000 personas son esa cantidad y punto. Ahí es donde tiene que estar el Estado regulando, también es cierto que no se cortaron tickets, algo rarísimo, porque he ido a recitales del Indio y sabemos que siempre están los que se quieren colar y eso es parte del folklore y pasa con cualquier banda internacional que viene. Hubo un montón de cosas raras, y los que van a ver al Indio lo saben, lo vivieron y lo sintieron.

¿Estás pensando en algún otro proyecto, sea vinculado al arte rock u otro nicho, o como se dice en la jerga futbolera la base está pero vamos paso a paso?

Con la productora Decime Puente, que fundamos el año pasado, tenemos este primer largo y por suerte ya tenemos varios trabajos realizados con bandas como con marcas. Ahora venimos con varios videos clips encaminados, inclusive con un artista catalán y algunos guiones que estamos terminando de escribir. Siempre laburando y hasta tratando de volver a la radio…de eso se trata: de hacer, hacer y hacer.

¿Dónde, cómo y cuándo se podrá ver el documental?

En pocos días vamos a anunciar la fecha de estreno, estamos esperando ese día, muy ansiosos, porque el docu se estrenará en un festival muy grande de cine de nuestro país.

¿Y está la idea de federalizarlo y llevarlo a salas de las provincias?

Sí claro, la idea es que el docu cumpla un circuito de salas y festivales y en un año y medio/ dos poder subirlo a Internet para que todos lo vean, y que esto que fue y es tan importante para nuestra cultura llegue a todos.

¿Cómo crees que va a ser la respuesta del público?

Tengo mucha ansiedad porque es mi primer película y creo que es algo enorme…lo único que quiero decir al respecto es que ayer me llamó el querido Lean, el director de fotografía, que es una de las personas más críticas que conozco y un gran trabajador de la industria, y me dijo ‘me puse a llorar dos veces’, así que con eso creo que ya está.

La casa del under vivió 19 años (1985-2004); hoy es un tristísimo estacionamiento del gobierno de la ciudad de Buenos Aires del que sólo podemos refrescar las imágenes que a cada uno le quedó de ese reducto contracultural por donde pasaron ciento de bandas y artistas performáticos. Por suerte tenemos este documental que te hará revivir su legado en la cultura rock.

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QUIENES SON

Lisandro Carcavallo: Director y Productor

Franco Medina: Asistente de Producción y Guión

Marisol Liuzzi: Asistente de Producción

Meche Magariños: Asistente de Producción

Florencia Carcavallo: Cámara

Leandro Chirico: Cámara y DF

Mariano Mazzitelli: Sonido directo

Leandro Sánchez: Edición

Julia Pedulla: Diseño de imagen

Javier Massola: Post de sonido

Aldana Aguirre: Música incidental

Alejandro Taranto: Productor musical

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