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EDUCACIÓN POPULAR: POR QUÉ  Y PARA QUÉ

“Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su producción o su construcción, quien enseña aprende al enseñar
y quien enseña aprende a aprender”

(Paulo Freire)

 

Fotografía: Cecilia Markic

Nuestro proyecto tiene anclaje en las nuevas concepciones educacionales que van en sintonía con el proceso de construcción del sentido desde el Campo Popular. Nuestro referente medular es Freire y destacamos conceptos que generan inflexión en el cómo y para qué llevar adelante proyectos de educación popular como herramienta de cambio. “La Educación Popular se define desde el desarrollo de un proyecto político de construcción de poder popular. Es una acción cultural para la libertad” (Paulo Freire), es decir, que comprendemos a la educación como un hecho democrático y democratizador que trasciende las aulas y  nos transforma.

Desde el Centro Político y Cultural Galeano buscamos eliminar el sesgo del fracaso que el sistema de meritocracias  nos vende desde el marketing y la propaganda oficial, lo que no es tarea para nada simple y mucho menos “exprés”.
El proceso de  formación y desarrollo de nuestro espacio de “apoyo escolar” fue corto, porque nosotros ya veníamos trabajando desde el campo popular, y fortalecerlo sigue siendo uno de nuestros objetivos más sólidos. Este proyecto, definitivamente, llegó con las ganas de  aportar para cambiar el mundo y con la utopía de contagiar esa esperanza.

_MCM9058Nuestro objetivo es darle un lugar central al proceso educativo que los niños atraviesan en las Instituciones escolares a partir de la construcción de una propuesta a la que llamamos “apoyo escolar”, pensada para convocar a los niños del barrio de San Telmo- barrio en donde se encuentra nuestro espacio- .En el espacio progresivamente se fue construyendo un grupo que a través del juego y actividades recreativas, genera disparadores de expresiones y capacidades creativas que posibiliten un modo de habitar y construir una identidad cultural y social para la integración a  su realidad nacional.

Creemos fervorosamente que en estos tiempos son los más chicos las primeras víctimas de las políticas neoliberales, indefensos ante la falta de trabajo de los padres, las situaciones de hambre, la falta de espacios de contención y la incertidumbre de los docentes formales.

Es por ello que nos pensamos como un espacio de construcción de saberes en un contexto de contención e intercambio constante donde todos y todas nos encontramos disfrutando de un tiempo de encuentro, pero además aprendemos jugando y reforzando los aprendizajes que la escuela planifica para nuestros niños.

Cuando abrimos las puertas de las clases no formales los chicos no tardaron en llegar. Comenzamos con actividades y juegos grupales, manualidades y canciones de Paka Paka. Aprendimos sobre cuán distintos éramos entre ellos y cuán parecidos también. A medida que avanzaron los días, compartimos canciones, talleres, proyectos, murales, festejamos  la Patria y así construimos el vínculo que nos permite el intercambio y construcción desde la igualdad y la inclusión. Acá los chicos dejan de ser recipientes a los que hay que encajarle saberes y los maestros dejan de ser dueños de los saberes supremos.

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Cada viernes a las 18.30 de la tarde es la cita para aprender divirtiéndose. Nos preparamos para los chicos y dividimos las tareas: algunos preparan té y facturas donadas por  panaderías de la zona, otros diagraman las actividades o preparan las actividades ya planificadas. Siempre es un buen momento para las dudas, para algún cuento o para alguna suma o resta. Y siempre es un buen momento para las risas. Por eso al final de cada jornada nos complementa  el instante justo donde nuestros alumnos no se quieren ir y nos encienden de motivos y ganas para no bajar los brazos antes las adversidades.

Seguir transitando por el camino de la organización social es una decisión indoblegable, por eso las elecciones presidenciales del 2015 marcaron el rumbo: teníamos un proyecto de país que defender. Nuestros barrios nos necesitan y encontramos el motor  para nunca dejar de soñar con cambiar el mundo, el motor de la educación popular.

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