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A 40 años del Golpe – Semana de los Derechos Humanos –

ENTREVISTA A SUSANA REYES- DIRECTORA DEL ISAURO ARANCIBIA

 

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“LAS 120 BALAS DE LA DICTADURA NO PUDIERON CALLAR AL MAESTRO”

Hoy se transformaron en el futuro de los pibes y pibas que asisten a la Escuela y que colman de esperanza y sueños el ex Centro Clandestino El Atlético.


Por María Quintero

Fotografía: Cecilia Markic

Susana Reyes es docente, militante, estuvo secuestrada en 1977 en el centro de detención El Vesubio allí también perdió  a su compañero, de quien recuperó  sus restos en el 2010. Hoy es la directora del colegio Isauro Arancibia, un colegio que alfabetiza a chicos y chicas en situación de calle.

El ex centro clandestino El Atlético tiene a su lado al Isauro. Un colegio con un nombre con tanto peso como merece la historia y la lucha de quienes colectivamente construyen  ese proyecto de educación,  inclusión y amor.

Isauro Arancibia fue un maestro militante de la educación y el pionero de la lucha Sindical docente.  Lo asesinó la dictadura cívico-militar de 1976. “Las 120 balas que le dieron a Isauro Arancibia no pudieron callar al maestro” nos dice Susana. Y no hay dudas de que tiene razón.  La lucha de Isauro sigue viva hoy en Susana, los maestros, psicopedagogos, psicólogos, colaboradores, pibes y pibas del colegio, y también en los tantos otros que hoy continúan su lucha por un mundo más justo a igualitario.

La mañana del jueves, Susana nos recibió en la plaza ubicada frente al Colegio, la Plaza “30 mil compañeros”. Allí estaban los alumnos realizando un siluetazo con fotografías. Comenzaban a conmemorar el 24 de marzo.
Más tarde fuimos con Susana al Isauro para sentarnos a charlar. Nos recibió la leyenda “Aquí se respira lucha” escrita en una línea de tiempo sobre la historia del Isauro Arancibia.

-Derechos humanos, Isauro Arancibia y la lucha Sindical ¿cómo atraviesa todo esto al Colegio y cómo atraviesa a Susana?

Claro…  nos traviesa y mucho,  porque en los Centros Educativos tenemos la posibilidad de ponerle nosotros el nombre a la escuela. Y como la escuela nace en la CTA nacional en 1998 a pedido de las trabajadoras de AMAR, pensamos que el centro educativo tenía que tener el nombre de un trabajador.  Y pensamos en Isauro, un maestro asesinado por la dictadura, un luchador y defensor de la Escuela Pública. Isauro,  que peleaba además para que haya comedores escolares y para que los hijos de los cañeros pudieran ir a la escuela y no tuvieran que ir a trabajar.

Y digamos que si bien la escuela después fue tomando otro tinte. Al principio con las chicas de AMAR trajimos a los pibes en situación de calle de Constitución, y a partir de allí, ellos tomaron la escuela como propia. Y así comienza un paralelo permanente entre Isauro y los pibes y con mi historia también, porque yo fui militante en los 70, maestra, alfabetizadora, estuve desaparecida y a mi compañero que estuvo conmigo secuestrado lo asesinaron, y recuperé sus restos recién en 2010.

Todas estas historias se conjugaron al ver a los pibes en situación de calle en 1998, y ver como en Constitución pasaba el hormigueo de gente sin mirar que había chicos acurrucados durmiendo.  A mí me remitía a los años de la dictadura, cuando  yo estuve secuestrada, y cuando acá seguía la vida en la Argentina como si nada, y nosotros estábamos acurrucados en los centros de detención y la gente pasaba como si nada.

Y el paralelo entre Isauro y los pibes es porque a Isauro después de que lo asesinaron en el local sindical, le robaron los zapatos que recién se había comprado, porque había estado muchos meses sin cobrar. Cobró y se compró zapatos y se los robaron después de asesinarlo.  Y los pibes y pibas en situación de calle también duermen abrazados a sus zapatillas porque también se las roban por las noches.
Nosotros siempre decimos que esas 120 balas que lo mataron, porque 120 balas tuvieron que poner para matar al maestro que nunca pudieron callar, ahora se transformaron en este sueño que son estos pibes, que también sueñan y miran un futuro y tienen la palabra._MCM2477 

Recién los veíamos en la Plaza haciendo el siluetazo, y lo primero que se cruza por la cabeza es que realmente el Colegio les devolvió  los sueños y la palabra, porque aun estando en un situación de vulnerabilidad como es estar en situación de calle,  tienen  prioritariamente una apropiación no solo de los derechos humanos, sino de la justicia y la memoria. ¿Cómo es que se da ese proceso de apropiación de la historia en los alumnos, y cómo transitan ese recorrido?

Nosotros cuando explicamos el golpe cívico militar les explicamos el proyecto económico, y cómo fue que implementaron un proyecto económico que después trajo el neoliberalismo, que dejó  familias en la calle.  Y ellos saben que esos chiquitos que en ése momento iban de la mano con esas familias en la calle, son ellos. Saben que son consecuencia de ese proyecto económico, lo tienen claro.
Además, ellos tienen un fuerte vínculo con el Atlético, que es el ex centro clandestino Vesubio que está acá al lado.  Por ejemplo, enfrente hay una ranchada de pibes que duermen en la calle, y nosotros iniciamos siempre el año hablando del día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, y ellos contaban que a veces escuchaban voces y lamentos desde el centro clandestino.  Y los maestros lo encuadraron dentro de lo que son las leyendas urbanas. Y ellos escribieron la leyenda que está pintada en la ochava de la escuela. Es una leyenda que cuenta que todas las noches se escuchan lamentos y gritos, y  que se lamentan porque los ven a ellos durmiendo enfrente en la calle. Y que el único día que no se escuchan es el 24 de marzo porque están todos en las banderas.

Los alumnos y alumnas participan todos los años de la marcha de antorchas.

(Susana hace un silencio y reflexiona)…  Y Si yo me pongo a pensar en mi generación y en los que luchamos en los 70, claro que un objetivo era ese, que no haya chicos en situación de la calle. Cómo no van a tener una conexión directa si es lo que nuestros compañeros hubieran querido.  Porque es lo peor que puede pasarle a una sociedad, y es peor aún la indiferencia absoluta de ver un pibe en la calle y naturalizarlo.
Con toda esta historia que lo atraviesa y con la historia de los pibes y pibas que vienen a estudiar, cómo funciona el Isauro como colegio?

La característica que tiene el Isauro es que no es una escuela que se pensó atrás de un escritorio y que dijo vamos a hacer una escuela para pibes en situación de calle. No, es un Centro Educativo de Adultos destinado a otra población. Y ellos, los chicos y chicas en situación de calle, tomaron esto como su escuela. Lo cual a nosotros nos implicó pensar, sentarnos, discutir.  Porque nunca un maestro va a pensar que a la escuela van a llegar pibes después de que se levantan de dormir en la vereda, después de una noche de terror. ¿Cómo le _MCM2475enseñás así a un chico?

Nosotros siempre les decimos, que ellos nos hicieron mejores maestros, siempre y constantemente tuvimos que estar pensando y proyectando, y si hacemos esto o aquello. Todo lo que se hizo en el Isauro fue a partir de la necesidad del que venía. Es realmente una construcción colectiva, y en esta construcción está la voz de los pibes, la necesidad de los pibes. Hoy tenemos un jardín maternal que empezó siendo un corralito que compramos para que estén los nenes mientras dábamos clase.

Tenemos la primaria de adultos también en dos turnos, que es para chicos mayores de 14 años. Y acá qué pasó… Resulta que de las ranchadas venían los alumnos con nenes más chiquitos de 14, con nenes de 9 o 10 años que nunca habían ido a la escuela. En un principio se quedaban acá, obvio, pero no podíamos tenerlos en el registro y perdían un montón de derechos. Y se nos ocurrió hacer un grado de nivelación como hay en las escuelas. El grado de nivelación depende de la escuela 1 de La Boca pero funciona en el Isauro y con formato Isauro. Entonces vienen con sus hermanos de calle y están, todos acá y ni bien podemos cuando lo chicos se escolarizan tratamos de que vayan a la Escuela 1, para que vivan su infancia como deben vivirla. Pero en mientras tanto están acá, y acá contamos con un equipo de apoyo, trabajadores sociales, psicólogos y operadores que son ex alumnos que también trabajan acá.

Además, a pedido de los pibes también, ya no solo vienen dos horas que es como son los Centros Educativos, sino que es de 9 a 12.30 por la mañana. Tiene materias artísticas,  música, plástica y  educación física.  Y a contraturno tienen talleres de oficios y de comunicación. Talleres de oficio como Panadería, Costura, Peluquería, y a partir de esos talleres han salido emprendimientos como de catering, o ecobolsas que son bolsas de reciclajes.

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Seguimos hablando de Derechos cuando hablamos de que tienen una revista y de que tuvieron la necesidad de ejercer su derecho a la comunicación y poner su voz en la revista. ¿Cómo fue ese proceso?

La revista “La Realidad sin chamuyo”. En 2006 cuando armamos este proyecto de jornada extendida que presentamos en Educación de Ciudad, con la anterior gestión del gobierno de la Ciudad. Cuando los chicos piden tener las materias que tienen todas las escuelas, vinieron unas compañeras -que aún siguen trabajando acá-  a hacer la revista con ellos. Y a partir de ahí hasta ahora, sacamos 2 números por año. Participó Mollo, Miss Bolivia, por ejemplo en la entrevista central. Ellos armaron en la revista diferentes secciones, como por ejemplo Vivir en la calle, en esa sección te explican todo lo que uno se puede preguntar sobre cómo es un día de un pibe en la calle.  Otra sección es Leyendas, y ahí escriben y ponen sus vivencias como en una metáfora. La del año pasado se llama: El hombre invisible. Y en esa leyenda, el hombre invisible nació entre cartones en la calle y de pronto un día se da cuenta que era invisible porque nadie lo veía.

La leyenda de los Sin Correa y el monstruo amarillo.

Cuando tuvimos el problema de que nos querían tirar el edificio abajo  escribieron la leyenda de un castillo que estaba en Paseo Colón y Cochabamba y un monstruo amarillo que venía a destruir todo. Lo que vivían adentro del castillo, el pueblo, se llamaban Los Sin Correa, y este monstruo amarillo quería domesticar a Los Sin Correa. Bueno pasa de todo en la historia,  y lo mejor es que Los Sin Correa le ganan al monstruo amarillo y lo hacen vivir en el castillo. Y al final le enseñan, su música, sus creencias, lo domestican.

¿Cuántos chicos y chicas vienen al Colegio?

En los dos turnos y todos los talleres tenemos aproximadamente 320 chicos y chicas y en total unos 50 en el jardín, que van variando igual. Ahora recién estamos empezando el año,  y la verdad es que todavía estamos con la escuela a media máquina porque arriba están arreglando y aun no terminaron, acá abajo no tenemos luz, en el subsuelo, en el comedor tampoco está terminado porque aún no nos dieron el gas, estamos como apiñados hasta que se termine de arreglar…

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¿Cómo está la situación hoy del edificio hoy con el gobierno de la Ciudad?

Mirá no se sabe bien, porque por un lado ellos parece que sueñan con que pase el Metrobus por acá, nosotros tenemos varios amparos judiciales, pero siempre esta ese monstruo acechando. Nosotros por ejemplo teníamos lleno de gente trabajando y ahora ya casi no hay gente trabajando. Nosotros de todas formas, sabemos que de acá no nos vamos a mover. Y además invirtieron 10 millones de pesos en este arreglo así que imagínate que sería el colmo que hagan semejante cosa, pero siempre los rumores están…

40 años del golpe. ¿Cuál es tu reflexión sobre estos 40 años?..

Mirá, yo te voy a contar algo que expresa un poco estos 40 años.

Una vez en una charla en una escuela sobre Derechos Humanos, yo conté la historia de que cuando me secuestraron, al llegar al Vesubio que era mi lugar de detención me dijeron: “Olvidate que sos Susana Reyes, a partir de ahora sos M17”.  Y cuando terminó la charla, una nena de 5to grado, muy inocentemente, me pregunta: “¿Y vos cuando fue que te volviste a acordar que eras Susana Reyes?”.

Y para mí esa pregunta – que la hago expansiva a todos los compañeros-, tiene mucho que ver con estos 40 años, porque en realidad yo creo que después de 2003 empecé a recuperar mi nombre nuevamente. Fui recuperando esos pedazos de alma que quedaron en el camino cuando Néstor bajó los cuadros, cuando recuperé los restos de mi compañero, cada vez que se recuperaba un compañero del Vesubio, en los Juicios cuando me volví a encontrar con los asesinos; cuando Cristina nos reivindicó como militantes y se reivindicó nuestra lucha después de tantos años de que estuviera mal visto decir que uno era militante. Bueno… yo creo que todo eso nos hizo recuperar nuestro nombre y poner en su lugar a nuestros Compañeros, a las Madres, a las Abuelas, a los Nietos…
Los alumnos y alumnas del Isauro conforman hoy una organización que se llama “Hermanos de la Calle”.

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